Presos en jaulas de oro
Hay figuras públicas que en algún momento tuvieron mucho predicamento, pero que hoy no pueden salir a la calle. Eduardo Bocco.
Hay figuras públicas que en algún momento tuvieron mucho predicamento, pero que hoy no pueden salir a la calle. El primer peso pesado de la política cordobesa que tuvo serios problemas fue el ex gobernador Eduardo Angeloz, que, luego de haber sido el protagonista central de una larga década de la política provincial, terminó sentado en el banquillo de los acusados ante una Justicia que lo absolvió.Sin embargo, la gente le bajó el pulgar. Y se lo veía poco por las calles de la Capital. Pero otra fue la historia fuera de la ciudad de Córdoba, donde el cacique radical siempre conservó su predicamento.Hoy, los jóvenes deben acudir a Google, a un libro o a algún mayor para que les explique quién fue Angeloz, salvo en el radicalismo, donde conserva su título de gran militante. Pero, para el común de la gente, la etapa de Angeloz es parte del pasado.Otra figura pública que fue presentada como el dirigente liberal potencial candidato a gobernador fue Germán Kammerath. Y terminó ganando la elección de intendente de Córdoba. Sucedió a Rubén Martí y al cabo de cuatro años se fue por la puerta chica, sospechado y con el sello de inoperante puesto por la gente. Fue el gobernante municipal con peor imagen que se conozca. Kammerath vive en un exclusivo barrio del sur de la ciudad. Prácticamente no puede salir a la calle. Está como condenado a vivir en esas residencias rodeadas de parques prolijos y jardines con flores bellas y aromáticas. Pero no puede tomar contacto con la sociedad, que también le bajó el pulgar y por ahora no lo ha perdonado.Hoy, Kammerath es mala palabra para la política. Su nombre ahuyenta a los que fueron sus aliados. La sociedad tiene una particular manera de aplicar justicia. La Justicia institucional nunca lo juzgó y los expedientes en los que está involucrado fueron y vinieron con resultados dispares.Pero el vecino de Córdoba dio su veredicto. Y fue contundente e inapelable. Hoy, los tiempos de Kammerath son recordados con lamentos. Su mentor, el gobernador José Manuel de la Sota, pidió disculpas en su momento por la elección del liberal para que fuera candidato a intendente de la ciudad de Córdoba.Ahora está Daniel Giacomino bajo la lupa de la sociedad. Fue un intendente que dejó mucho que desear. La gente lo mira, la opinión pública lo sigue. Es que su modo de vida cambió, sus gastos crecieron. Crecieron más de la cuenta. Eso irrita.Giacomino hoy camina la ciudad con título de diputado nacional, y goza de alguna cobertura kirchnerista. Sus costosos movimientos pueden traerle consecuencias complicadas para su futuro en la política.Debería recordarse el presente de muchos dirigentes menemistas, que vivieron con boato esa década de los '90 y después pasaron a cuarteles de invierno. O a jaulas de oro.

