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La memoria de los viajeros

Walter Villareal es arquitecto. Su blog “La fragilidad de los retiros” fue ganador del Primer Premio en el concurso literario del Centro Cultural España Córdoba 2009.

10 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Texto y fotos (Bibiana Fulchieri)
La memoria de los viajeros

–¿Qué diferencia hay entre un cartófilo y un coleccionista de postales? –Desde un punto de vista semántico, ninguno, pero se podría hablar de ciertos niveles de especialización dentro del coleccionismo de la tarjeta postal que es propio de la evolución natural de cada colección y del interés personal de su propietario por el desarrollo de un tema en particular, y que puede variar desde lo estrictamente documental-histórico hasta lo técnico. –Coleccionar postales fue una moda del siglo XIX. Hoy, ¿cuál es el motivo para coleccionarlas? –La llamada "fiebre de las postales" fue un fenómeno que se extendió hasta la Primera Guerra Mundial y que nos legó importantes colecciones, quizás sin el propósito de estar documentando los usos, costumbres y paisajes de una época. El coleccionismo tiene un componente compulsivo que hace difícil distinguir los motivos reales que lo justifican, aun cuando el interés por la acumulación de objetos también pase por la investigación histórica. Personalmente, he visto en la cartofilia una posibilidad de rescate de un patrimonio intangible sumamente vulnerable que requiere atención por su valor testimonial. –¿Cómo comenzó esta afición? –Comenzó estrechamente ligada a mi interés por el patrimonio urbano-arquitectónico. Nuestras ciudades han experimentado una dinámica de renovación urbana que no ha reparado en la necesidad de preservar para el futuro sectores homogéneos de su paisaje o la relación original entre lo natural y lo construido. Las fotografías, y más específicamente las postales que contaron con ediciones masivas, se encargaron de legar al futuro algunos fragmentos aislados de esos escenarios, pero con un aporte inesperado: las impresiones escritas de quienes enviaron dichas postales. –¿Hay algo de adictivo en coleccionar? –Y sí. Coleccionar a veces es casi una adicción; hubo parejas disueltas por esta afición compulsiva… yo no tengo una personalidad adictiva pero no obstante ¡quisiera tener todas las postales editadas! –¿Recuerda la postal que inició la colección? –Una de edición Peuser circulada aproximadamente en la década del '30 por viajeros alemanes, en la que puede observarse una espléndida mansión de Alta Gracia (fue la primera con ascensor), que fue demolida 30 años más tarde para construir una estación de servicio… –¿Cuándo podemos hablar técnicamente de colección? ¿Es a partir de cantidad o de calidad? –Para un coleccionista siempre habrá una colección a partir de un número importante de piezas que cuente entre ellas algunas curiosidades que despierten la admiración o envidia de sus pares, pero creo que una colección se inaugura con otra pregunta: "¿Para qué?". Hay quienes las construyen como un desafío y luego las enajenan, otros las mantienen en secreto sin jamás exhibirlas. El postulado del coleccionismo que más me influyó es el que indica que una colección sólo cobra sentido si es compartida con otros, como objeto didáctico, de esparcimiento o de investigación? –¿Cuántas postales tiene? –Aproximadamente 1.300, en una colección topográfica dedicada a la ciudad de Alta Gracia y sus alrededores, pero también tengo otras no clasificadas que abarcan diferentes temáticas (arquitectura, costumbres, paisajes). –¿Sus preferidas? –Entre mis postales preferidas están algunas editadas entre 1910 y 1920 que son grabados coloreados hechos a partir de una fotografía real, dando una imagen sumamente idealizada del paisaje. –¿Existe un mercado más o menos formal de transacción de postales? –Existe y es internacional. Hasta tiene ediciones catalogadas para su cotización.Es muy común adquirirlas en subastas on line, por ejemplo en: Mercado Libre, Filatelia Argüello, eBay, Delcampe, Jalilstamps, Todocolección. –Hablemos de precios… –Los precios varían dependiendo de la demanda que pueda tener una temática específica. En nuestro país, las ferroviarias suelen ser las más solicitadas en las subastas on line .Una postal de Carlos Gardel autografiada puede llegar a tres mil dólares; una de Eva Perón con firma y dedicatoria, unos seis mil dólares… –¿Cuánto pagó por la más cara? –Pagué 400 pesos una postal de la Estación de Trenes de Alta Gracia. –¿Alguna ganga? –Sí, una postal que es una joyita a 10 pesos. –Parafraseando a Roland Barthes, ¿una fotografía sólo vale si deseamos lo que representa? –Cualquier postal vale en cuanto represente lo que buscamos. –Y siguiendo con la semiología de Barthes, él decía que lo que distingue al hombre del animal no es la comunicación sino la simbología. ¿Qué simboliza una postal? –La postal circulada es una voz que nos llega del pasado, un saludo, una anécdota, una invitación que escapó al olvido y que tuvo un destinatario del que nada sabremos si no es por las conjeturas que puedan hacerse a partir de ese manuscrito. Pocos testimonios materiales quedarán para el futuro de un presente en que las relaciones personales están cada vez más regidas por la virtualidad, la inmediatez y lo efímero. –El encanto de una postal, en general, es que plasma una "situación burguesa feliz" (paisajes idealizados, vacaciones, excursiones, etcétera). ¿Tiene postales que se escapan de esta clasificación? –Hay postales muy curiosas cuya temática son las catástrofes naturales (terremotos, inundaciones). Durante la Segunda Guerra Mundial circularon ediciones con un trasfondo propagandístico mostrando el campo de batalla sembrado de víctimas o la destrucción producida por los bombardeos. –¿Por qué llama a su exposición actual en Alta Gracia "Paisajes afectivos"? –Porque hay un paisaje, el real, del cual el fotógrafo ya hizo su recorte subjetivo, y el experimentado por los viajeros, trazado por una carga emotiva. La superposición de ambos, mediada por los manuscritos en los reversos de las postales, conforma este paisaje afectivo de la exposición. –Tiene un blog dedicado a esta cuestión cartófila. ¿Cómo nace "La fragilidad de los retiros"? –Es en homenaje a una amiga, quien me presentó a un coleccionista que me dijo: "Hay que prestar atención a los retiros (el reverso escrito de la postal) porque son los últimos testimonios de un romanticismo en retroceso, desde un siglo convulsionado para recibir a uno peor". –¿Manda postales? –Sí, la última la envié a la Isla de Pascua, es una manera de hacer sobrevivir algo que está en agonía.