La memoria y su dimensión sociopolítica
El concepto de memoria abarca muchos aspectos de la vida. En nuestro país, en este momento, tiene que ver con asumir la tarea de revisitar el pasado desde una mirada crítica.
La memoria parece estar de moda. Desde hace un tiempo relativamente corto, esta palabra ha adquirido dimensiones que se extienden a lo largo de muchos aspectos de la vida contemporánea. Hablamos –casualmente– de la memoria de la moda, de la memoria en la literatura, en la música y en la cocina. Pero el tema de la memoria y su dimensión social adquieren principal relevancia desde la segunda mitad del siglo 20 en relación a los acontecimientos traumáticos vividos por un grupo social. A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, la memoria como concepto se comienza a ligar a las situaciones límite y traumáticas atravesadas por un grupo. Para Ludmila Da Silva Catela, el Holocausto como acontecimiento traumático y los testimonios de las víctimas han marcado un rol fundamental en la memoria como bandera universal de lucha política, moral y ética. Cuando hablamos de la memoria, nos referimos siempre a un fenómeno social y colectivo. Lo interesante y productivo de esta idea es precisamente su acepción grupal y su inscripción en el presente. Uno de los autores centrales sobre este tema nos explica su carácter colectivo con el ejemplo de una visita a una ciudad, en este caso Londres. Maurice Halbwachs dice que cuando uno visita un lugar trae al presente el recuerdo, nuestro o de otros, de la visita a esa ciudad. Es decir que construimos un conjunto de recuerdos de tal modo que resulten cognoscibles. Si tenemos un amigo arquitecto lo recordaremos mirando las construcciones, los edificios y las proporciones. Si recordamos con un historiador, veremos qué hechos relevantes ocurrieron en ese lugar y en qué época. Con un pintor, observaríamos las tonalidades y los contrastes de la luz en las fachadas de Westminster. Si recordara esta misma ciudad según mi libro de inglés de la primaria, recordaría el Hyde Park y a mi querida profesora contando una y otra vez la historia de la Speakers' Corner , donde un banquito permite a los interesados expresar su opinión contraria a la corona sin pisar suelo británico.Dice este autor que al transitar por las calles de la capital británica podemos evocar nuestras lecturas de Dickens y de su Londres en plena revolución industrial.Entonces, aun al recorrer la ciudad en la soledad del turista nos acompañan otros; a veces adoptamos su punto de vista y recordamos con ellos aunque no se encuentren físicamente con nosotros. La memoria como hecho social tiene que ver con condiciones sociales y culturales que están afuera de los individuos, porque los preexisten y existen de manera independiente de ellos. Es, a partir de lo que plantea Halbwachs, que comenzamos a pensar a la memoria desde una perspectiva colectiva, desde la pertenencia a una cultura, a un grupo. La memoria como un discurso permite dar sentido al pasado y comunicarlo a otros. Dice Héctor Schmucler, estudioso cordobés de la memoria, que cada época admite determinada memoria porque los individuos pueden reconocer/se de forma diferente, la memoria es entonces una forma de reconocimiento de un grupo. Tarea del presente. Otro de los puntos a tener en cuenta al hablar sobre esta palabra es su dimensión temporal. Quienes piensan que la memoria se relaciona sólo con el pasado se equivocan, pues es en el presente donde se actualizan los recuerdos, donde se ponen en común con otros, con un grupo, con una comunidad en un tiempo y espacio determinados. Desde el presente, y teñido por lo que acontece aquí y ahora, seleccionamos nuestros recuerdos y construimos una memoria sobre un acontecimiento que necesariamente dialoga con lo que hoy nos pasa. Es quizás por este motivo y, en gran medida, por una política del Estado Nacional, que el concepto memoria ha estado ligado casi exclusivamente a los acontecimientos de la última dictadura militar. Este proceso dictatorial y sus consecuencias que sobrevuelan el presente se constituyen en espacio de la memoria por excelencia como en las demás dictaduras del cono sur.El uso actual que políticamente le damos a la memoria como espacio de construcción presente, de sentidos sobre el pasado, tiene que ver con asumir la tarea de revisitar el pasado desde una mirada crítica que nos permita seleccionar de la maraña de lo ocurrido algo que nos ayude a ser mejores personas en el presente. A fin de cuentas, la memoria es más bien una pregunta que una respuesta, es más bien inquietante que tranquilizadora, es más bien silencios que sordos ruidos. La memoria instrumental a la que asistimos constantemente puede convertirse peligrosamente en una herramienta del olvido. He aquí nuestra responsabilidad.
*Magíster en Sociosemiótica. Docente e investigadora del Programa de Estudios sobre la Memoria, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba.

