"Me decían que mejor trabajara en un banco"
Silvia Vélez Funes es profesora y directora del proyecto de recreación de natación para niños y jóvenes con capacidades diferentes de la Fundación Contener
Edad: 50 años.Profesión: profesora de natación.Vive en: Córdoba capital.Motivo por el que es candidata: por su trabajo con chicos con capacidades especiales. Silvia Vélez Funes es profesora y directora del proyecto de recreación de natación para niños y jóvenes con capacidades diferentes de la Fundación Contener. Su alegría contagia a todos los alumnos y padres que van a la pileta de Alouette y a los que asisten a la del Club Matienzo en Villa Cabrera. Entre chapuzones y braceadas comparte con ellos varias horas por semana brindando un espacio de recreación y contención para niñosy jóvenes de 9 a 26 años con capacidades especiales. En 1995 comenzó trabajando con niños autistas, se especializó y empezó con actividades de recreación en natación en Alouette, en el Cerro de las Rosas. "Necesitaba hacer algo para compartir con otros. Disfruto todo lo que hago, me encanta estar con los chicos y me apasiona este trabajo. Cuando les dije a mis padres que quería dedicarme a esto, tuve mucha oposición. Me dijeron que me iba a morir de hambre y que era mejor que trabajara en un banco. Y lo hice: estuve cinco años en el Banco de Córdoba y ayudé a mi familia para que el resto de mis hermanos terminara la secundaria", dice orgullosa. Silvia tiene dos hijos, Noelia (24) y Emanuel (28). El varón estudia profesorado de natación en el Ipef. "Un día me preguntó si podía trabajar conmigo. Pensé que sería complicado pero acepté. Funcionó y me ayuda con un grupo inicial en el Club Matienzo en Villa Cabrera", señala. Si bien promueve que los chicos participen en competencias, advierte que no le importa mucho si un alumno gana o no un torneo. "Lo que me interesa es que llegue de una punta a la otra de la pileta. Le decía a Matías, uno de los chicos que fue a competir a un torneo en Colombia, que de lo único de lo que se tenía que preocupar era de nadar lindo y prolijito, como él sabe. Y ganó. Cuando salió de la pileta me abrazó y me dijo: 'Tenés razón, yo puedo'. Imaginate mi emoción. Esas palabras compensan cualquier esfuerzo".

