Mario el joven
Alguien predijo en 1966 que Vargas Llosa sería Premio Nobel. Su obra más temprana alcanzaba para ganarlo. Rogelio Demarchi.
La obra de muchos escritores puede dividirse en períodos. Mario Vargas Llosa, el nuevo Premio Nobel de Literatura, no es la excepción. En su caso, la etapa más creativa, la que siempre vale la pena leer, es la primera. A los 26 años, con La ciudad y los perros , su primera novela, irrumpió en el escenario internacional al ganar el Premio Biblioteca Breve de la editorial española Seix-Barral. De esa manera se inaugura, en 1962, el denominado " boom de la narrativa latinoamericana", en el que Vargas Llosa fue uno de "los cinco grandes". Los otros cuatro fueron Julio Cortázar, José Donoso, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. ¿Qué fue el boom ? El veloz y sorpresivo posicionamiento en el primer plano mundial de la narrativa latinoamericana escrita en español, lo que fue posible por la conjunción de al menos cuatro factores: la Revolución Cubana, la crisis cultural que sufría España bajo el franquismo, la existencia de un importante número de autores y de obras desde Argentina a México, y una creciente masa de lectores ávidos por consumir bienes culturales. García Márquez obtuvo el Nobel en 1982, es decir que aquel movimiento estético, cultural y político lo gana por segunda vez. No sé si esto tiene algún antecedente. Por cierto, jamás la Academia Sueca podrá reparar la injusticia cometida al no otorgarles el premio a los dos máximos escritores del "pre- boom ": Jorge Luis Borges y Juan Carlos Onetti.En 1967, cuando se cierra el lustro del boom , con La casa verde (1966), Vargas Llosa gana el Premio Rómulo Gallegos a la novela más importante de los últimos cinco años. En 1969, sorprende a todos con la que tal vez sea su novela más ambiciosa, Conversación en la Catedral. ¿Qué hay en esos tres libros? Juventud, rebeldía, frustración y derrota; experimentación, tramas novedosas y casi perfectas, una prosa efervescente; y una descripción aguda y conmovedora de los esquemas de poder que produjeron esa América latina oprimida a la que había que tratar de liberar de alguna forma. No por casualidad en aquellos años Onetti, García Márquez, Donoso y Vargas Llosa fueron algunos de los escritores que usaron al prostíbulo y la prostituta como metáforas.La educación de los jóvenes en La ciudad y los perros , y también en Los cachorros (1967); el prostíbulo en La casa verde , y más tarde en Pantaleón y las visitadoras (1977); el impacto de la política en nuestras vidas en Conversación en la Catedral ; distintas maneras, al fin y al cabo, de buscar respuestas a la pregunta que obsesiona a uno de los protagonistas de esta última novela: "¿En qué momento se había jodido el Perú?". Y el Perú, allí, no es sólo cualquier país latinoamericano, sino, más aún, cualquier hombre: "Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento".Cuando La casa verde se publicó en Estados Unidos, el New York Herald Tribune pronosticó en un editorial que su autor era "un futuro Premio Nobel". El futuro tardó más de 40 años en llegar, pero Mario el Joven lo disfrutará igual.

