La máquina de picar carne
Si son utilizados de alguna manera determinada, los medios masivos de comunicación suelen convertirse en verdaderas máquinas de picar carne. Eduardo Bocco.
Si son utilizados de alguna manera determinada, los medios masivos de comunicación suelen convertirse en verdaderas máquinas de picar carne. Se sirven de las personas/personajes, las envuelven prolijamente y les colocan un sello que, en poderosas letras rojas, dice: "Descartable". Eso pasa a menudo, pasó y seguramente pasará en la tele y en el mundo del espectáculo, cualquiera sea la disciplina de que se trate.La semana pasada, la televisión decidió rescindir el contrato de Fabio "la Mole" Moli. Al parecer, dejó de ser novedad, perdió originalidad y su andanada verbal ya no hacía reír. El poderoso Marcelo Tinelli dijo basta.La historia del querible Fabio retrotrae a la historia de otro boxeador, muy famoso: Juan Martín Díaz, categoría liviano juniors .Díaz, un petiso de mano pesada, fue descubierto por un promotor que lo llevó a pelear a Santa Fe. Le alquiló una pieza decente en un hotel del centro, puso un buen ring en el club que contrató. El fajador no decepcionó y obtuvo una victoria contundente, como dicen los cronistas del box, "por la vía rápida".Después, al peleador lo estafaron, no le pagaron la bolsa ni la pieza del hotel y se fue como pudo a sus pagos, allá en Corrientes.Corría la década de 1970, años duros en los que imperaba el horror si uno alzaba la voz.Sin embargo, "Tito" Lectoure lo tomó a Díaz como pupilo tiempo después y le organizó un par de peleas en el Luna Park. También alguna que otra gira por países limítrofes.Díaz, el famoso, terminó siendo un boxeador de medio tono, sin grandes logros.Pero, aunque el lector diga lo contrario, este cronista insistirá en decirle que se trata de un personaje sumamente popular.Díaz es "Cachito, campeón de Corrientes" . La historia del fajador llegó a oídos de León Gieco, que grabó el tema y lo incluyó en un disco que se conoció en 1978. Una historia de un peleador descartable. Una más. El ingenio de León le dio forma a la historia del petiso correntino que le peleó a la vida con un par de guantes gastados, como casi siempre suele pasar en estos casos.Más de 30 años después, y con TV de alta definición, hay puntos de contacto entre ambas historias. Aunque el ex peleador cordobés disfrutó durante el año y medio de su paso su estancia en el programa que bate récords de audiencia y que se reconoce a simple vista por su grasosa estética. Por ahí pasó "la Mole". Duró lo que duran estos fenómenos. Ya pasó con Ricardo Fort o con Zulma Lobato, aunque en el último caso el contexto es más doloroso y trae aparejado otro manojo de temas vinculados a los dilemas éticos que debería plantearse la televisión. Como "Cachito", Fabio pasó por Buenos Aires, aunque nadie lo aporreó ni lo tiró a la lona ni tampoco lo dejaron sin un peso. Más bien todo lo contrario. Sólo que dejó de interesar. Y le apagaron la luz.

