La Primera Guerra recién termina
Alemania realizó hace siete días el último pago correspondiente a las indemnizaciones de guerra que los países vencedores le impusieron tras su rendición en la Primera Guerra Mundial. Jorge Marirrodriga.
Alemania realizó hace siete días el último pago correspondiente a las indemnizaciones de guerra que los países vencedores le impusieron tras su rendición en la Primera Guerra Mundial. Así se podrá dar por formalmente expirado el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919. Recién terminada la Gran Guerra (1914-1918), el episodio que el historiador estadounidense George F. Kennan define como "la madre de todos los desastres de siglo 20", y tras un armisticio firmado en un vagón de tren en Compiègne, Francia, la Alemania derrotada suscribió un tratado de paz que, entre otras condiciones leoninas, imponía a Berlín el pago de fortísimas indemnizaciones de guerra; en concreto 226.000 millones de marcos del Reich, suma que fue reducida poco después a 132.000 millones. Desde entonces, a Alemania le ha pasado prácticamente de todo: se hundió en la depresión, vivió el delirio del nazismo, desencadenó una guerra mundial, fue nuevamente derrotada (y esta vez desmembrada), fue escenario mudo de cómo se medían las dos mayores superpotencias de la Tierra, construyó el mayor símbolo de división del siglo 20 y luego lo derribó, se reunificó y pasó a ser la locomotora de Europa. En medio de estos avatares, el Tratado de Versalles y algunas de sus cláusulas siempre estuvieron allí. Y precisamente coincidiendo con el 20º aniversario de la reunificación alemana, la Oficina Federal de Servicios Centrales y Asuntos de Propiedad Irresueltos (Badv en sus siglas en alemán) abonó 70 millones de euros correspondientes a unos bonos emitidos para pagar la deuda. Al cambio actual, Alemania habrá pagado en total unos 337.000 millones de euros. ¿Todavía? "¿Todavía estamos pagando por la Primera Guerra Mundial?", se sorprendía Thomas Hanke, editorialista del diario económico alemán Handelsblatt . Una sorpresa similar a la de la mayoría de la opinión pública alemana. Unos, los más, creían que el Tratado de Versalles era cosa ya pasada; los menos estaban convencidos de que aquello había quedado arreglado en la Conferencia de Londres de 1953, cuando a la vista de la monumental deuda contraída por Alemania en la que los intereses superaban largamente al capital –a lo que había que sumar las indemnizaciones de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945)– se decidió reestructurar los pagos que debía realizar la entonces República Federal de Alemania, considerada heredera legal del Reich hitleriano. Los pagos quedaban perfectamente estructurados y definidos, pero, como suele suceder, en ese acuerdo había letra chica. Y ésta decía que algunas deudas de la Primera Guerra Mundial (unos 3.076 millones de euros de hoy correspondientes a intereses) quedaban en suspenso hasta que Alemania volviera a estar reunificada, lo que por entonces parecía improbable. Pero en noviembre de 1989, la historia de Europa dio un giro inesperado: cayó el Muro de Berlín y un año después, mientras los fuegos artificiales iluminaban la puerta de Brandeburgo celebrando el renacimiento de la Alemania unida, de una manera más discreta, el gobierno alemán comenzaba a pagar de nuevo esta parte de la deuda. Pocos suponían entonces en el centro de Berlín que el Tratado de Versalles seguía en vigor. El Ministerio de Finanzas alemán explicaba estos días la operación y añadía que "desde los años '80 se ha pagado, además, la deuda externa alemana anterior a la guerra mundial". Alemania no se olvidó de sus deudas.Con el pago, terminan 92 años de un tratado que muchos historiadores consideraron como causa de muchos males, especialmente la llegada del nazismo al poder y la Segunda Guerra Mundial.

