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El poeta pop

Vicente Federico Luy es uno de los referentes de la nueva poesía argentina. Vive en Córdoba, donde creció junto con su abuelo, el poeta español Juan Larrea.

13 de junio de 2010 a las 12:00 a. m.
Redacción La Voz
El poeta pop

-¿Qué es la poesía?

-¿En teoría? La única ciencia que se ocupa del problema. Pero, sólo en teoría. Hay poemas para tirar para arriba. Todo el mundo escribe. Pero faltan poetas.

-¿Para qué te sirve la poesía?

-Para hacer amigos; para coger. Pero, aparte, no tiene que servirme para nada. Soy yo quien está a servicio; del ahora: la espiritualidad, encarnada en el presente.

-¿Qué heredaste de tu abuelo Juan Larrea?

-Heredé ya no tenerlo, no poder charlar. Y con ello su gracia inigualable, su fineza en el habla. Viajamos juntos, con la mochila que me dejó.

-¿Cómo definirías tu concepto de poesía exprés?

-No hay mucho que decir. La poesía exprés implica un lenguaje oral, rápido. Y remite, como todo, a la política. Así hables sólo de sexo.

-¿Qué partes de Córdoba te inspiran amor?

-Jardín Espinosa, el Córdoba Athletic; la Boutique. Y la cancha de Juniors; ahí vi a Invisible.

-¿Qué partes de Córdoba te inspiran odio?

-La Catedral, junto con la Central de Policía. O peor: la iglesia de los Capuchinos. Pero la verdad es que ya no los odio. Todavía molestan, pero van perdiendo fuerza, como una vaca que choca contra otra. Hoy pululan otras iglesias. Es tiempo de sectas.

-¿Por qué vale la pena vivir en Córdoba?

-Por nuestras mujeres. Y por nuestros deportistas.

-¿Usás la poesía como estrategia de seducción?

-Depende del grado de atracción; la necesidad; tu momento interior. Busco una mujer que no conozco. Así que a veces paro a alguien por la calle. O en el colectivo. Me siento y digo cualquier cosa; si es ella, lo vamos a saber.

-¿Funciona?

-Claro que funciona. Pero ese no es el fin.

-¿Qué te impide escribir más seguido?

-Nada; escribo cuando quiero. Lo siento, pero es prioridad. Y jamás me siento a escribir; ya no.

-¿Qué importancia tiene la música en tu vida?

-En términos de cantidad, mucha. A falta de poetas, me educaron García y Spinetta. Aunque también Mafalda, y Dostoievski. Y los cineastas. El cine me parece el arte por antonomasia. Y la poesía no es un arte, entiéndanlo de una vez. Pero me preguntaste por la música. Escuchá Tonolec. Después de Sumo, lo más crudo que apareció. ¿Mi banda favorita? ¿Hoy? Flopa-Manza-Minimal.

-¿Cuál fue el peor error que cometiste?

-Fueron varios, pero de todos escapé. Como del psiquiátrico. De la clínica Saint Michel. Todavía no saben cómo lo hice.

-¿Recordás tu último momento de felicidad?

-Sí; leyendo en San Telmo, en un bar; hará menos de un mes.

-¿Quién debería ganar el próximo Mundial de fútbol?

-España. O nosotros, si Diego deja de mariconear y pone a Messi con dos delanteros. Armando Pastore, y con Di María por izquierda, somos potencia.

-¿Alguna vez dejaste de ser un enfermo de amor?

-Yo, sí. El hombre no.

-¿Qué cosas te obsesionan?

-Pastore. Quiero que se lesione Verón. Quiero ver a Javier. Es un placer. El Mundial sin él no sería lo mismo para mí.

-¿A vos te hizo juicio la ciudad, por pornografía?

-Y lo perdió. Llamé a Martí, intendente por aquel entonces, como único testigo a mi favor. Él había salido a decir por televisión que si bien mi afiche no era pornográfico, no era estético, que había gente entrada en carnes… Se tiró contra la gente común. Un asesor, por el amor de Dios.

-¿Por qué nunca tuviste un trabajo común?

-Lo tengo ahora. Pero, creo, no será por mucho tiempo. Tengo planes.

-¿Hay algo que hayas buscado siempre, siempre?

-El amor de la manada.

-¿Qué puede enseñarle el fútbol a la poesía?

-Nada.

-¿Y qué puede enseñarle la poesía al fútbol?

-Solamente en lo individual: hacerte + inteligente, + perceptivo. Heinze, Coloccini, Demichelis, no son inteligentes.

-¿Cuál es tu mayor preocupación en este momento?

-La de todos. No hay nada más espiritual que el dinero.

-¿Qué cosas te hacen reír?

-El placer. Peter Hammil tocando el piano me hizo reír. Seinfeld, García, Allen, Lynch; y el profundo Almodóvar. Boogie el Aceitoso, cuando parco acota: "El único instrumento de cuerda que me gusta es la horca".

-¿Talleres, o Belgrano?

-Talleres, Belgrano, Instituto, Racing... entre los cuatro no hacen uno. Odio eso de los cordobeses; la cosa chiquita. Debiera haber un, el, glorioso Córdoba Fútbol Club. Es algo que nos debemos. Acá vimos a Maradona, al Bocha, al "Beto" Alonso, al "Loco" Gatti... Yo Primera B no veo ni ahí. En la calle, juegan mejor. Y esos campos de juego; deprimentes. Quiero un gran club para recibir a grandes visitas.

-¿Creés en el cielo y el infierno? ¿A qué lugar te correspondería ir?

-Creo que todo está acá. Y empieza ahora. Si no podés cambiar tu mente en un instante, ¿para qué pensás? Diego Cortés dixit .

-Tenés la última palabra. ¿Cómo te querés despedir de esta entrevista?

-Sonriendo.