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"El censo mostrará una situación mucho mejor que la de 2001"

“Córdoba tiene la peculiaridad de que la zona serrana muestra excelentes condiciones ambientales pero no así en lo socioeconómico”.

14 de noviembre de 2010 a las 12:02 a. m.
"El censo mostrará una situación mucho mejor que la de 2001"

Guillermo Velázquez dirige el Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, y en El costo social del ajuste estudia las desigualdades regionales a través del uso de dos conceptos opuestos, "pobreza" y "bienestar", y su distribución geográfica. –La fragmentación social se puede graficar si se oponen los conceptos de pobreza y bienestar. ¿Qué significa cada una y a qué porcentaje de la población alcanzan? –La pobreza por ingresos la mide estadísticamente la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre la medición de la línea de pobreza, que determina qué porcentaje de la población se encuentra por debajo de este nivel. Éste varía a lo largo del país, ya que el costo de los alimentos y transporte no es el mismo en las diferentes regiones. Otra forma de ver la pobreza es a partir del índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que define un conjunto básico de necesidades, la mayoría vinculadas con la vivienda, y establece umbrales para determinar si se está por debajo o no. Por ejemplo, se considera que un hogar es pobre cuando residen más de tres personas por cuarto. Con respecto a cuántos pobres hay, la respuesta está en la EPH y los censos. Ese porcentaje de pobres disminuye significativamente desde 2003 hasta ahora. –¿Y en cuanto al bienestar? –Bienestar o calidad de vida es una medida de logro respecto de un nivel establecido como "óptimo" teniendo en cuenta dimensiones socioeconómicas y ambientales dependientes de la escala de valores prevaleciente en la sociedad, y que varían en función de las expectativas de progreso histórico. Si definimos como segmento con mejor calidad de vida al que en el mapa (abajo a la izquierda) aparece en el intervalo mayor o cuartil 1 (7,22 a 8,84 puntos), en 2001 tenemos aquí 12.969.834 personas. Por el contrario, en el peor intervalo de calidad de vida (cuartil 4: 2,74 a 5,43 puntos) tenemos 2.997.015 personas. –¿Qué pasa con los no comprendidos en esos términos? ¿Cuántos son y con qué palabra los etiquetaría? ¿Es un solo grupo o hay que subdividirlo? –Los que se encuentran en la franja del medio son los cuartiles 2 y 3 (estadísticamente hablando, según el mapa, 11.013.366 y 8.900.668 personas, respectivamente). Los más cercanos a los valores bajos (los últimos casi 9 millones), aunque no se los defina como "pobres", sí son vulnerables y pueden caer en la pobreza en cualquier momento. Por el contrario, los que están más alejados (los 11 millones y pico del cuartil 2) constituirían la clase media con aspiraciones de ascenso social. –¿Cómo aparece caracterizada Córdoba en su estudio? –Tal como pueden ver en el Mapa de Bienestar del año 2001, la situación de Córdoba es muy buena en términos relativos respecto de la del país en general (donde las peores situaciones están en el NEA y el NOA). Sin embargo, Córdoba tiene la peculiaridad de que la zona serrana muestra excelentes condiciones ambientales pero no tanto en lo socioeconómico. En la llanura ocurre lo contrario, lo socioeconómico está bien pero lo ambiental no: se encuentra muy amenazada con cultivos transgénicos y otros problemas. –Frente a las críticas que se han escuchado sobre el Censo del Bicentenario, ¿cuál es su posición? ¿Le permitirá continuar su trabajo? –Hubo desinteligencias vinculadas con el problema del Indec y, muy particularmente, con el manejo del índice de precios al consumidor, que no debieron haber afectado al sector de estadísticas sociodemográficas, en el que hay cuadros técnicos con amplia trayectoria que debieron haber sido más respetados. Más allá de ello, no cabe duda de que el Indec, como cabecera del Sistema Estadístico Nacional, es la única institución idónea para relevar y sistematizar este tipo de información. Tampoco caben dudas de la necesidad de hacer el censo. Me da vergüenza cuando a estas cuestiones de Estado se las banaliza y se las reduce a la simple puja electoral. El Censo 2010 mostrará una situación mucho mejor que la que teníamos en 2001, tanto a nivel global como particularizando por regiones y departamentos, y brindará información extremadamente valiosa para continuar, ampliar y profundizar todos los estudios vinculados con geografía y calidad de vida. También será una formidable herramienta de diagnóstico para las decisiones políticas. –¿Por qué cambió el modelo de acumulación? En el libro, usted sostiene que un modelo puede sufrir una crisis y seguir vigente. ¿No fue eso lo que pasó en 2001-2002? –No es una pregunta sencilla. Durante 2003 y 2004, se decía que vivíamos un "veranito" o algo por el estilo, vinculado con la utilización de capacidad ociosa y la corrección cambiaria operada con posterioridad a la convertibilidad. Hoy, noviembre de 2010, quedan pocas dudas, según mi opinión, de que nos encontramos con una etapa distinta. No se han removido (ni se removerán) todos los elementos del pasado pero, sin embargo, el contexto es totalmente diferente y nos permite ser mucho más optimistas.