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Descubrir a Siqueiros

Eduardo Guitima fue el único restaurador argentino que participó del rescate del mural de David Siqueiros que engalana el Museo del Bicentenario, en Buenos Aires. Y cuenta la historia de esa odisea artística.

25 de septiembre de 2011 a las 12:02 a. m.
Bibiana Fulchieri (texto y foto)
Descubrir a Siqueiros
con entrada libre. El mural de Siqueiros se rearmó respetando sus dimensiones originales. Se lo puede ver de miércoles a domingo en el Museo del Bicentenario, al lado de la Casa Rosada.

El público más ansioso pasa directamente al fondo del Museo del Bicentenario, inaugurado en mayo pasado al lado de la Casa Rosada. Es que allí está el emblemático Ejercicio plástico o simplemente "Mural Siqueiros", pintado en 1933 por el artista mejicano a pedido del empresario periodístico Natalio Botana en el sótano de su casa quinta Los Granados, en Don Torcuato. David Alfaro Siqueiros (1898 -1974) es, con Diego Rivera y José Clemente Orozco, uno de los padres del muralismo americano, célebre por representar las luchas sociales y los símbolos revolucionarios mejicanos de 1910. Huyendo de su país natal (sospechado del atentado a Trotsky), Siqueiros recala en Buenos Aires y acepta la particular oferta de pintar un mural para la acaudalada familia Botana.Cuando cae el "imperio" Botana, en 1941, el mural llega a manos de Álvaro Alsogaray, cuya familia decide arruinarlo con ácido, por impúdico. Los dueños siguientes –Vadell– lo taparon con cal y olvido. Después de innumerables vaivenes (estuvo 17 años en contenedores), se recuperó y, 78 años después de ser pintado, cumple con su único destino: ser admirado.Eduardo Guitima fue uno de los restauradores de la obra, y hoy guía al público en la visita al mural. –¿Cómo es que David Alfaro Siqueiros llega a Buenos Aires? –Se cree, pero en realidad no está muy claro, que Siqueiros es enviado por el Partido Comunista mejicano a participar en Montevideo del congreso constituyente de la Confederación Sindical Latinoamericana (en junio de 1928). Es cuando conoce a Blanca Luz Brum, quien sería luego su esposa. –¿Lo convoca Victoria Ocampo? –Son muchas las versiones acerca de cómo logró venir de Montevideo a Buenos Aires, invitado por la Asociación Amigos del Arte. Unas dicen que fue directamente él quien propuso a Victoria Ocampo una exposición de sus obras y charlas, y otras que Victoria se entera de que este artista extranjero estaba cerca y dispuesto a pagarse el viaje a Buenos Aires. Lo cierto es que lo contacta y deja en manos de Elena de Elizalde, quien dirigía la Asociación, la organización de la visita. –Las crónicas de la época relatan la conmoción que provocan las ideas de Siqueiros en el ambiente artístico. –Creo que Ocampo y Elizalde no tenían idea de la trayectoria de Siqueiros, ni que utilizaba sus exposiciones como punta de flecha para, luego, en las charlas, expresar sus ideas del comunismo. La primera conferencia genera un gran revuelo en la sociedad, y la oligarquía porteña más rancia se opone de la manera más absoluta. –¿Qué se conoce sobre la vinculación entre Natalio Botana y David Siqueiros, aparentemente de ideologías tan diferentes? –Tal vez porque Siqueiros sea repudiado por la alta sociedad es que Botana apoya al pintor, dado que la polémica originada le servía para una mayor tirada del diario. Además, Botana fue siempre de una mentalidad muy abierta y, digamos, un mecenas. El primer suplemento literario de un periódico fue el de su diario Crítica , y convocó a escritores de diferentes extracciones: Borges, Petit de Murat, Tuñón... Además, la mujer de Botana, Salvadora Medina Onrubia, era anarquista. –Volviendo al mural, ¿cuáles eran las medidas originales? –Ocupaba la totalidad del sótano, es decir: paredes, techo, arcadas de ventanas y piso. Tiene 2,93 metros de alto por 6,70 de largo y 5,30 de ancho. –¿Por qué "Ejercicio plástico"? –El mural inicia el denominado Equipo Poligráfico. En él, Siqueiros coordina las capacidades individuales, el aprendizaje y la autoenseñanza de trabajar en conjunto, cuyas influencias llegaron muy lejos en el arte argentino. Como fue expresado por ellos mismos, plástica revolucionaria quiere decir plástica espectacular, escenográfica, polidimensional. Será dinámica, humana y realista en la misma medida en que lo es la enorme escena en que se expresa y, por reflejo, el espectador que la circunda también la construye. –Ante semejante complejidad del dibujo, ¿se hizo un boceto? –Según Siqueiros, no. Fue directo. Pero existe un boceto de tamaño mediano, que se encuentra en poder de Samuel "Chiche" Gelblung, y que perteneció a su abuelo, que fue secretario general del Partido Comunista. –¿Con que técnicas trabajaron? –En declaraciones del equipo, dicen que las grandes superficies fueron realizadas de acuerdo con la técnica del fresco, pero en cemento y en los retoques se trabajó con silicato de etilo. –¿Qué artistas argentinos trabajaron con él? –Dos pintores: Lino Spilimbergo y Antonio Berni; el pintor y arquitecto Juan Carlos Castagnino y un escenógrafo uruguayo, Enrique Lázaro. –¿Qué pasó con el mural ante la muerte de Botana y el remate de la quinta Los Granados? –Tras su muerte, sus propiedades se parcelan y se rematan. La casa pasa a tener varios propietarios hasta entrar en subasta, con peligro de demolición. Gracias a Héctor Mendizábal, que la adquiere y se propone rescatar el mural, contamos con él en la actualidad. –¿Usted fue uno de los protagonistas del salvataje? –El restaurador mejicano Manuel Serrano fue el ideólogo del proceso de extracción del mural y yo fui el único restaurador argentino que formó parte del equipo, junto con arquitectos, albañiles, carpinteros, herreros, en 1991. Además, integré la comisión asesora del Gobierno para el rescate cuando estaba en los contenedores. Y por esos antecedentes con el mural, se me convocó para asesorar, explicar y contar mi experiencia en el Museo. –¿Cuál es el valor pictórico de este mural, hecho por encargo? –Al convocar a Berni, Castagnino y Spilimbergo y formar el grupo para que aprendan cómo se pinta y trabaja en conjunto, Siqueiros logra que este trabajo sea considerado el inicio del muralismo en Argentina, porque con posterioridad estos tres pintores, junto con Colmeiro y Urruchúa, forman el Equipo Poligráfico que pinta Galerías Pacífico, entre otros edificios. –¿De quién es hoy el mural? –El mural fue expropiado por una ley del Congreso, pero, como sigue el proceso judicial, aún se debe expedir a quién debe pagar el Estado. Creo que es a Dencanor SA. –¿Qué comentarios escucha de la gente cuando los guía en la visita? –Escucho comentarios muy variados: desde el agradecimiento a la Presidenta por la posibilidad de apreciarlo, hasta la emoción de quienes tuvieron oportunidad de verlo en la quinta de Don Torcuato, o el interés de visitantes mejicanos que quieren ver el único mural de Siqueiros que no tiene connotación política o social.