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Cuánto vale un N° 2

“El binomio se completa con…”, “el compañero de fórmula”, “el número dos” y otras tantas son las maneras de denominar a un candidato a vice. Eduardo Bocco.

06 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
Cuánto vale un N° 2

"El binomio se completa con…", "el compañero de fórmula", "el número dos" y otras tantas son las maneras de denominar a un candidato a vice. En semanas, el tema tomará envergadura pública, pero los comentarios, trascendidos y, fundamentalmente, las operaciones políticas se despliegan sobre el paño de la campaña. Candidatos menores, medios, mayores e ilustres desconocidos juegan sus fichas. Por ejemplo, hay un rosario de anotados para acompañar a José Manuel de la Sota, además de un tira y afloje con el kirchnerismo para definir un puesto sobre el cual hoy hay más dudas que certezas.A partir del caso de Julio César Cleto Cobos, se retomó y revitalizó un antiguo debate. El actual vicepresidente se hizo conocido en su Mendoza natal por su carrera universitaria, luego desembarcó en el radicalismo, gobernó su provincia sin mayores destellos y eso le alcanzó para que los Kirchner lo vieran como el elegido. Ya como radical K, fue el candidato a vice de Cristina Fernández y, luego, "el primer traidor", según lo indica la propia prosa kirchnerista. Evidentemente, los movimientos de Cobos poco tuvieron que ver con la lealtad, más allá de ver si estaba o no en lo cierto cuando decidió cortar su relación con el partido de gobierno.¿Córdoba tiene sus "Cobos"?. Desde la restauración de la democracia hacia acá, los número dos no dieron mayores sorpresas. No pasó lo mismo en la ciudad de Córdoba. La distancia que tomó el ya fallecido Adán Fernández Limia (viceintendente del siempre sospechado Germán Kammerath) es un juego de niños respecto de lo que pasó después. Es casi una obviedad mencionar la ruptura entre el intendente Daniel Giacomino y su antecesor Luis Juez, del que había sido vice. De la profunda amistad de sus años de estudiante pasaron a ser enemigos irreconciliables. De compartir un mate en un departamento austero, pasaron a salvajes agresiones verbales. A esta altura, habría que decir que el poder todo lo puede…De todos modos, aunque sin tanto revuelo mediático, a Giacomino no le va mejor con su vice, Carlos Vicente, a quien todo el mundillo de la política local compara con el ya alicaído Cobos, por eso de no jugar dentro del esquema por el cual fue elegido.Sin embargo, los vices rara vez aportan votos genuinos a los cabezas de fórmula y rara vez tienen injerencia en el poder real que se mueve en los ejecutivos de los cuales forman parte. Pero, cuando se acerca una elección, la voracidad se acrecienta. Es que los que llegan están en la vidriera. Y a partir de allí harán lo que puedan…El último número dos en serio que hubo en este país fue el ex vicepresidente Carlos "Chacho" Álvarez, quien por peso propio se ganó un lugar. También por decisión propia, Álvarez decidió incendiar su prestigio y buena parte de su futuro como hombre de la política. Ahora, en muchos bunkers se escucha murmurar: "El vice tiene que ser un hombre de confianza". Ya no buscan como acompañante una sonrisa de publicidad para captar votos. Los cabezas de fórmula parecen conformarse con alguien que no los traicione.