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El aluvión. Del piquete al gobierno: los movimientos sociales y el kirchnerismo. Cómo funcionó la alianza del gobierno kirchnerista con el movimiento piquetero. Rogelio Demarchi.
Ante la crisis del Parque Indoamericano, el Gobierno nacional modificó su discurso en el transcurso del día o de un día para otro. Va la Policía Federal; sale. No va Gendarmería; va. Se dialoga con Macri; después, no; finalmente, sí. Usurpar tierras no es un delito, por la mañana; a la tarde, a quien usurpe tierras le retirarán los planes sociales que recibe. Semejante oscilación discursiva impacta sobre un sector del kirchnerismo: las organizaciones sociales piqueteras que constituyeron, desde su ingreso al oficialismo, su ala izquierda, aunque Néstor siempre se encargara de que esa ala no se desarrollase demasiado.En El aluvión. Del piquete al gobierno: los movimientos sociales y el kirchnerismo (Sudamericana, 2010), Christian Boyanovsky Bazán explica cómo se construyó y funcionó esa alianza. Según Kirchner, la protesta estaba estigmatizada y el peronismo en esencia es eso, estar en la calle, movilizar a las masas. Por lo tanto, para alentar a las organizaciones a la acción directa, resolvió que no reprimiría la protesta. De a poco, fomentó en el imaginario piquetero la idea de que con su presidencia se iniciaba en el país la etapa de la "ofensiva popular".El hoy alejado Movimiento Libres del Sur; el Frente Transversal (Edgardo Depetri); el Movimiento Evita (Emilio Pérsico); y la Federación Tierra y Vivienda (Luis D'Elía) se convirtieron entonces en "las cuatro patas" de la mesa piquetera kirchnerista y aceptaron ser la "fuerza de choque" necesaria para contrarrestar las acciones desestabilizadoras del "enemigo" de turno. Nadie habrá olvidado, por ejemplo, el ingreso de D'Elía a Plaza de Mayo para impedir, en 2008, en plena discusión por las retenciones agropecuarias, que sectores "pro-campo" cacerolearan a Cristina. Boyanovsky Bazán afirma que aquella noche D'Elía exigió y obtuvo el retiro de la Policía para llevar a cabo una "violencia controlada". Algo semejante acordó con otras agrupaciones no kirchneristas en la famosa manifestación de Mar del Plata contra Bush durante la Cumbre Iberoamericana.Todo eso es pasado. Néstor ya no está, y en 2009 pejotizó demasiado el kirchnerismo y tomó distancia de, casualmente, D'Elía. La implementación de la Asignación Universal por Hijo implicó que estas organizaciones se quedaran sin miles de planes asistenciales (entiéndase recursos). Cristina parece apostar también por el partido y los gobernadores. Y en los sectores más pobres, aunque Boudou lo niegue, pegan (y mucho) la inflación y el desempleo.En ese contexto, El aluvión permite comprender que para algunas organizaciones piqueteras una revuelta popular podría desestabilizar al Gobierno lo suficiente como para que devolverle estabilidad significase un cambio de rumbo y/o de actores. A propósito, como posible sucesora de Nilda Garré en Defensa, se habló de Marita Perceval, a quien Boyanovsky Bazán ubica en el Movimiento Evita. La opción de Cristina, se sabe, fue otra. La cláusula que destrabó el conflicto está más cerca del discurso de Macri que del kirchnerismo "paladar negro": dejar sin planes y asistencia a quienes ocupen terrenos, visto desde el piqueterismo, suena, si no a ruptura, a un límite abrupto y muy costoso. Esta historia no termina acá.

