La ciencia del cuento
El teorema del patito feo. Encuentros entre la ciencia y los cuentos de hadas (Siglo XXI, 2013), del mejicano Luis Javier Plata Rosas, descubre los nexos entre fantasía y ciencia. Rogelio Demarchi.
Detrás de los más tradicionales cuentos de hadas que fascinan a los niños de todo el mundo desde hace tanto tiempo hay importantes datos científicos, en un doble y curioso sentido: o ciertos elementos de esos relatos ilustran conocimientos científicos previos, o han hecho las veces de musas inspiradoras de los investigadores para dar con importantes descubrimientos. El mejicano Luis Javier Plata Rosas, un científico acostumbrado a explicar los secretos de las ciencias en los medios de comunicación, ha escrito El teorema del patito feo. Encuentros entre la ciencia y los cuentos de hadas (Siglo XXI, 2013) para ponernos al tanto de ambas posibilidades.El famoso cuento del emperador que cree estar vestido con telas invisibles y que en realidad está desnudo, fue analizado por un equipo de la Universidad de Cornell hace unos pocos años a través de una serie de simulaciones en computadora que permitieron comparar y diferenciar el conformismo y la presión imaginaria, lo que nos lleva al campo de la sociología. El conformismo, por ejemplo, "se basa en la falsa creencia de que los demás están en lo correcto, lo que da lugar a que toda la población acepte o rechace la norma"; en otras palabras, tendemos a movemos de acuerdo a como se mueve la masa, lo que se relaciona con el famoso "comportamiento de rebaño". La ciencia médica, por su parte, se ha referido varias veces a las princesas más famosas de la literatura. La que no pudo dormir en toda la noche porque su (malvada) futura suegra había colocado bajo el colchón un pequeño guisante padecía fibromialgia; Cenicienta ha sido asociada a una fatiga muscular característica, por ejemplo, del llamado "trabajo de oficina" y a otros síndromes; se sospecha que Blancanieves pudo haber sufrido una intoxicación con etilenglicol, y se han diagnosticado las enfermedades de los viejitos y barbudos enanos que la cuidaban. Eso no es todo: hay investigadores que han observado cuán recurrente es que las películas de los estudios Disney, más o menos asociadas con los cuentos de hadas, representen a los malos con diferentes desórdenes dermatológicos.Si de ecología se trata, es cierto que el pez más grande se come al más chico, pero siempre y cuando no sea demasiado chico, porque en ese caso pondría en riesgo su propio ecosistema. En consecuencia, el pez más grande se comporta como la bruja que quiere comerse a Hansel y Gretel pero primero los engorda.Las matemáticas y los sistemas informáticos aportan lo suyo. La increíble nariz de Pinocho se asocia con la morfometría, "método matemático que permite identificar y clasificar los objetos a partir de sus formas", y el "ábrete sésamo" de los ladrones que descubre Alí Babá se vincula con protocolos muy específicos del mundo de la computación.Plata Rosas también pasa revista a los más famosos animales de estos cuentos, desde el sapo encantado hasta los tres chanchitos y el célebre patito feo. En todos los casos, encuentra una divertida e inteligente asociación con el conocimiento científico, de modo que sorprende página tras página. Y no destruye –sino que refuerza– la magia de estos relatos inolvidables.

