Muñeca brava
Carolina "Chapita" Gutiérrez, boxeadora, doble campeona del mundo. La simpatía de "Chapita" contrasta con la dureza del deporte que practica.
–Es inevitable la balanza para una boxeadora, ¿no? –Y... mirá: estoy pesando 54 kilos y para la pelea de diciembre por la unificación del título Supermosca tengo que llegar con 52. Estamos trabajando fuerte con el nutricionista para quemar grasas, tonificar bien los músculos y llegar sin debilidad. –¿Cómo es la dieta? –Baja los carbohidratos y aumenta los líquidos. Y trabajamos también con el psicólogo del Centro de Alto Rendimiento (CAR), para cubrir la cuestión de la ansiedad. –¿La ansiedad por la comida? ¿Para eso está el psicólogo? –Está para eso también. Aunque básicamente lo que trabajo con él son tácticas que me sirvan al subir al ring desde lo afectivo emocional. El objetivo es llegar a la pelea 100 por ciento libre de mente, concentrada en eso. –¿En qué lugar ponés a la rival? –Mi rival juega un papel básico, porque tengo que tratar de ganarle, si se puede rápido y por nocaut. Antes yo tenía el defecto de que le pegaba tanto, que al final la dejaba y no le hacía más daño. Y eso en el boxeo está mal. Le tenés que ganar, le tenés seguir pegando, seguir sumando puntos. –La tenés que aniquilar. –Sí, totalmente. El término no me gusta tanto, como tampoco maltratar a la otra persona, pero le tengo que ganar. Este deporte es así. –¿Deporte? –Un deporte que necesita de mucha violencia. –¿Fue difícil de clausurar el sentimiento de pena? –El psicólogo trabaja con todos los deportistas, y realmente la tiene clara, no te sanatea. El punto es que si vos no le pegás, la otra te va a pegar a vos. Yo antes dejaba vivir a mis rivales y no demostraba todo lo que aprendía. Ahora, en la parte técnica, también trabajamos distinto para sacar antes a las rivales, sin hacerles tanto daño. –¿Eso significa distintos tipos de golpes? –Totalmente. Trabajar más en la zona hepática, que es donde las chicas se aflojan más. O los ganchos, e ir abriendo paso con los golpes rectos. –¿Cuál es un golpe efectivo? –Si te viene un boleo al mentón, viene un nocaut seguro, algo que a mí no me pasó. Y el hígado, que te afloja las piernas. En el momento del impacto sentís como si la caja torácica, los pulmones, se fueran a reventar. Sentís que te quedás sin aire, se te aflojan las piernas y ya no podés seguir. –¿Estudiás los efectos del golpe en el organismo? –Eso se aprende en los entrenamientos. El profe te va marcando cómo colocar la mano, y a través de la práctica, lo vas realizando. –¿Cómo llegaste al boxeo? –Hace 17 años que practico esta actividad. Empecé más que todo como para modelar el cuerpo y estar bien. En una familia numerosa, de 15 hermanos, necesitaba una actividad física. Hacía atletismo y maratón, y cuando menos me acordé me puse los guantes. –¿Hubo un trasfondo económico en tu elección? –Sí, totalmente. Cuando tuve que decidirme, opté por el boxeo, porque el atletismo amateur te genera bastantes gastos: había zapatillas, por ejemplo, que yo no me podía comprar. En el boxeo, ya de amateur, recibía una remuneración. Estuve becada por la Agencia Córdoba Deportes hasta hace poco. –¿Boxeadora profesional significa que vivís del boxeo? –Sí, gracias a los sponsors y a cómo te vas acreditando. –¿Cómo es tu familia? –Somos de Argüello Norte. Soy la sexta empezando de abajo. Seis mujeres y nueve varones, entre los cuales hay mellizos, gordos, flacos, rubios, morochos. Lo que busqués, hay. –¿De dónde viene "Chapita"? –De uno de mis hermanos, que tiene ese apodo. En la jerga del boxeo necesitás que te identifiquen. "Chapita" le gustó a mi técnico y lo adoptamos. A mí me decían "Pupi", pero no daba. Era demasiado tierno. –¿Cuánto de boxeadora tiene tu personalidad? –Nada. Yo boxeo en el gimnasio y arriba del ring. De la puerta del gimnasio para afuera soy otra persona. No me gusta ser famosa ni conocida. Quiero tener una vida normal como cualquier chica. Y no se puede. –¿Estás en pareja? –No. –¿Es compatible el boxeo y la pareja? –No. Porque los chicos tienen miedo. Es difícil... –¿Ansiás eso para más adelante, una familia? –Sí, en unos dos años. Yo ya quiero ser madre; es como que te falta algo. Tengo perro, tengo casa, tengo auto, tengo bici. Tengo una familia, tengo sobrinos, pero no tengo hijos. –¿Hay golpes prohibidos en el boxeo femenino? –Sí, en la parte baja, igual que los hombres. En el pecho usamos protectores, que te amortigua bastante. –¿La función genital no sufre con los golpes? –No. En la parte inferior también usamos protección. –¿Además del peso exacto, verifican que no estén embarazadas por ejemplo? –Sí, un día antes de la pelea nos hacen un gravindex de laboratorio que tenga el aval de un médico, y lo presentás en el pesaje. –¿Y si estás indispuesta? –Te dejan tomar Actron. Te liberás la mente para que no te duela, y vas. –¿Usas sparrings para entrenar? –Sí, varones únicamente. Si no, no avanzás en el aprendizaje. La chica, además, es como una rival más y si le pegaste un golpe sin querer, se enojó y te va a querer tirar. El hombre te va cuidando. –¿Tenés amigas en el circuito? –Conocidas. Me llevo bastante bien con todas. Trato de no tener problemas. –¿Cómo manejas el tema del dolor? –Por ejemplo, yo tuve la pérdida de mi padre hace un año y medio. Y te quedás con los buenos recuerdos. Haberlo perdido no significa que siempre vas a estar con dolor. Te podés caer de una bicicleta y vas a tener dolor. –Me refería al dolor físico, ¿no es un problema extra para una mujer? –Trato de que no lo sea. A nosotros el psicólogo nos prepara para que el dolor físico pase nuestros límites de sentirlo y estés conectada únicamente en la pelea. Yo tengo cinco fracturas en la nariz. Una vez me hicieron tres quebraduras juntas. –¿Y seguiste? –No sólo seguí, gané por nocaut. Fue contra Mónica Acosta, en octubre de 2005, cuando peleé el título de la UBC. Fue un cabezazo de lleno en la cara. –¿Sentís cuando se fractura? –Sí. El huesito te hace "cruc" y te empieza a sangrar bastante (se ríe). Mi técnico, que en ese momento era Carlos Tello, me suturó la nariz y seguimos. –¿Suturar? –Te ponen adrenalina con hisopos y eso va parando la hemorragia. En el momento no le das tanta importancia. Obvio, que a los dos días te duele todo. –¿Cómo te reponés, hay trucos para deshinchar una cara? –Ahí nomás de la pelea, elongo. Antiinflamatorios trato de no tomar. Mientras menos cosas te metas, mejor, para no intoxicar tu organismo. Y tenés que dejar que se te pase, que se deshinche solo. Paciencia. –Si aquella fue tu pelea épica, ¿cuál es la que más te dolió? –La de Alemania, el año pasado, con la armenia Susi Kentikian. Creo que ya nos van a dar la revancha. Espero que nos vaya mejor. –¿El boxeo sin revancha tampoco vale, no? –No. No existe. Siempre estás esperando la posibilidad.
Ficha técnica
Carolina Marcela Gutiérrez Gaite (33) es boxeadora profesional desde los 17 años, y ya coronó esta parte de su vida con los títulos de la UBC (Universal Boxing Council), de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), además del argentino y del latino. Su día de entrenamiento empieza a las 7.30 y termina al caer la tarde. “Tengo 20 peleas, dos perdidas. Y de las 18 ganadas, 12 fueron por nocaut. Soy muy responsable a la hora de entrenar, me gusta. No es que gane caminando, a lo mejor mis rivales no lo toman tan en serio como yo”, dice, franca y sonriente. En diciembre, defiende su corona en el Luna Park.

