El camionero ya es ex amigo
El camionero fue un aliado táctico de Kirchner pero Cristina nunca terminó de deglutir al socio y, cuando pudo, comenzó a sacárselo de encima. Eduardo Bocco.
"Néstor, en Canal 7 hay un tipo tuyo que está molestando a gente mía." Hugo Moyano no se anduvo con chiquitas y sin ningún tipo de vueltas le pidió al entonces presidente Néstor Kirchner la cabeza del conductor de Canal 7, un pingüino paladar negro, Luis Ricardo Palacio, quien estaba a cargo del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP). Corría agosto de 2007 cuando se produjo, palabras más, palabras menos, este pedido al jefe del Estado del sindicalista camionero, titular de la CGT y hombre cuestionado, si los hay.Los testigos de la charla indicaron que Kirchner escuchó atentamente a su interlocutor y que como única respuesta brindó una sonrisa generosa. Tras la despedida, notificó al en ese momento jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la novedad.La SNMP dependía técnicamente de la Jefatura de Gabinete en la estructura organizacional del Poder Ejecutivo.Palacio era un hombre de extrema confianza del fallecido ex mandatario nacional, a quien acompañó en diversos cargos, incluso desde la provincia de Santa Cruz.A los pocos días, la jefatura de Gabinete desplazó a Palacio de su cargo y demoró unos días el nombramiento del sustituto.Extraoficialmente, algunas voces calificadas de la Casa Rosada deslizaron que antes de nombrar el reemplazante, había que notificar a Moyano, "no sea cosa de que también le disgustara el nuevo". El ejemplo sirve para graficar en pocas líneas el valor y el peso que tenía Hugo Moyano para los kirchneristas. El episodio ocurrió hace apenas cuatro años. Tras la muerte de Kirchner, el escenario de Moyano y su clan no fue el mismo. Sus negocios, sus movimientos, sus vínculos con el poder cambiaron o, mejor, se debilitaron. Poco a poco le fueron corriendo el arco y el jueves el propio sindicalista formalizó la ruptura en un discurso de tribuna, cansado de los ninguneos y de lo que considera humillaciones. Moyano pasó a engrosar el listado de los enemigos políticos de la presidenta Cristina Fernández, quien lo llamó –sin designarlo por su nombre– "extorsionador". Allí se terminó la paciencia del sindicalista, que pronto se ganó la solidaridad y el respaldo incondicional de los sectores más conservadores del sindicalismo, capitaneados por otro pesado: el gastronómico Luis Barrionuevo. Esta alianza le servirá al Gobierno para correr por izquierda a Moyano. De eso no deben caber dudas.El camionero fue un aliado táctico de Kirchner pero Cristina nunca terminó de deglutir al socio y, cuando pudo, comenzó a sacárselo de encima. Enancada en el 54 por ciento del respaldo ciudadano, avanzó y lo puso de patitas en la calle.Veremos la reacción, porque esta novela no terminará con el discurso pesado que Moyano pronunció el jueves pasado. Seguramente, tiene dos caminos: buscar la reconciliación por debajo de la mesa o romper lanzas y declararle la guerra al gobierno cristinista. Mueve Moyano.

