El astrónomo aficionado que descubrió una estrella
Alejandro Garro es ingeniero en sistemas y abogado, pero su pasión es la astronomía. Desde el 13º piso de un edificio en el barrio Nueva Córdoba, con un telescopio y cientos de cálculos, descubrió una estrella binaria, dos astros unidos por la gravedad.
Edad: 51 años.Profesión: ingeniero en sistemas y abogado.Vive en: Córdoba capital.Motivo por el que es candidato: como astrónomo aficionado descubrió desde el balcón de su casa una estrella binaria. Alejandro Garro es ingeniero en sistemas y abogado, pero su pasión es la astronomía. Desde el 13º piso de un edificio en el barrio Nueva Córdoba, con un telescopio y cientos de cálculos, descubrió una estrella binaria, dos astros unidos por la gravedad. Es el primer astrónomo amateur cordobés en realizar un descubrimiento de este tipo. Su hallazgo fue publicado en una revista científica especializada, Journal of Doble Star Observations .Está casado y tiene dos hijos, de 22 y 23 años, y dedica 10 horas semanales a mirar el cielo. Desde hace tres años lo hace de manera sistemática gracias a un telescopio que le regalaron para el Día del Padre.Sus conocimientos en informática le sirvieron para el descubrimiento, ya que desarrolló un software para investigar en los catálogos astronómicos y detectar posibles candidatas a estrellas binarias.Hay unas 100 mil estrellas dobles catalogadas (que a simple vista están juntas), pero probar que están unidas por la gravedad requiere un trabajo extra. El dúo descubierto por Alejandro está a 3.600 años luz de la Tierra, esto es miles de billones de kilómetros.En 2010 consiguió que su observatorio "Kappa Crucis" fuera aprobado por el Minor Planet Center. "Es mi modesto punto de observación en el balcón de mi casa", dice. De esta manera, también se convirtió en un guardián de los asteroides y cometas que visitan el Sistema Solar.Alejandro es el ejemplo paradigmático de las decenas de cordobeses que contribuyen a la ciencia desde el amateurismo. La astronomía, botánica, geología y zoología crecieron por el trabajo de aficionados como Alejandro que construyen conocimiento con pasión."Descubrí esta pasión investigando en Internet. Encontré que cualquier aficionado, incluso con telescopios modestos, puede hacer contribuciones valiosas a la ciencia. Estamos viviendo la edad de oro para la astronomía amateur con equipos accesibles, comunidades virtuales e información disponible en la Web", cuenta.

