Alberdi y Vélez Sársfield, de cementerio en cementerio
Los dos juristas más importantes de la historia argentina, contemporáneos además; padre, uno de ellos, de la Constitución Nacional y, el otro, del Código Civil, no reposan en el lugar donde murieron. Juan Bautista Alberdi falleció en un hospicio de París, el 19 de junio de 1884, a la edad de 74 años. La primera morada de sus restos fue la iglesia de San Bautista, en Neully, hasta que trasladaron la necrópolis de ese lugar. Sus amigos compraron una tumba en el cementerio parisino de Pere Lachaise, pero en 1889, antes de que se concretara el traslado, los restos de Alberdi fueron repatriados.
Fue sepultado en el Cementerio de la Recoleta, donde permaneció durante un tiempo en el panteón de una familia amiga (los Ledesma) hasta que estuvo concluido el monumento erigido en su honor. Sin embargo, tampoco ese sería el sitio de su descanso eterno; a fines del año 1991, el ataúd fue trasladado a San Miguel de Tucumán, donde ocupa un mausoleo de mármol gris levantado dentro de la Casa de Gobierno. Dalmacio Vélez Sársfield –serrano de Amboy, porteño por adopción– falleció en Buenos Aires, el 30 de marzo de 1875, a los 75 años. Fue sepultado en una bóveda del Cementerio de la Recoleta, hasta que, en marzo de 1981, sus restos fueron trasladados a Córdoba, su tierra natal, donde permanecen hasta hoy en el Palacio de Tribunales, en un extremo del Salón de los Pasos Perdidos.

