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La risa es bella

Se asegura que una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico y que, en general, la risa tiene efectos tan decididamente beneficiosos para el organismo que marcarían en buena medida la diferencia entre salud y enfermedad. Luis Heredia.

22 de mayo de 2013 a las 12:03 a. m.
La risa es bella

Se asegura que una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico y que, en general, la risa tiene efectos tan decididamente beneficiosos para el organismo que marcarían en buena medida la diferencia entre salud y enfermedad.

El problema es que, según algunas estadísticas, para estar sano habría que reír al menos 30 veces al día, actividad que resulta bastante difícil para un argentino medio en un contexto tan conflictivo e inflacionario como el que vive el país.

Si bien el argentino es uno de los seres más adaptables del planeta (lo que explica su supervivencia), sería todo un desafío para esta envidiable capacidad el aprender a reírse de la suba de precios, de los paros sorpresivos de ómnibus, de que la plata no llegue a fin de mes o del descenso del club de toda la vida. Ingresar “tentado” a una comisaría a denunciar un asalto es tan impensable como decirle al sumariante: “Los motochorros me pusieron un arma en la cabeza y me robaron todo, pero me hicieron reír como hace mucho no me reía”.

Frente a este cuadro de situación, y para ayudar a que un argentino logre el promedio saludable de risa por día, algunos sanitaristas sostienen que podría surgir la figura del "humorista de cabecera" en el sistema de salud, posibilidad que las obras sociales ven con recelo. Asimismo, los estudios anatómicos indican, además, que una buena carcajada moviliza 400 músculos, con lo que reír le permitiría a un individuo medio tener buena parte de su cuerpo (especialmente la cara), entrenada sin necesidad de gimnasios, cintas o bicicletas. "Ría y tenga un abdomen decente" podría ser un buen incentivo para optar por una vida plena de carcajadas.

Y, por supuesto, el gran atributo terapéutico de la risa, sobre todo cuando es muy intensa, es el de combatir el tránsito lento o directamente el estreñimiento. Así lo confirman cotidianamente los argentinos (cuando han reído con ganas) con su célebre sentencia “me c… de risa”. Conviene entonces estar cerca de un cómodo inodoro frente a la posibilidad de un buen chiste.