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“Lo peor en cualquier enfermedad es el miedo"

Chicha Osorio, ex modelo, tuvo cáncer de mama hace 23 años y reconoce que no se había hecho una mamografía en mucho tiempo. Hoy, pone hincapié en la necesidad de realizarse todos los estudios de detección precoz.

26 de septiembre de 2012 a las 12:02 a. m.
“Lo peor en cualquier  enfermedad es el miedo"
Osorio es madrina de la Fundación Oncológica de Córdoba y dice que, si puede ayudar a una persona, es feliz (Gentileza Chicha Osorio).

Me detectaron cáncer de mama hace 23 años y no voy a negar que cuando lo supe me pregunté: "¿por qué a mí?". Pero fue un pensamiento de un momento. No me considero ejemplo de nada, pero reconozco que la ciencia, la fe en Dios y, por supuesto, la fuerza de voluntad hicieron que jamás bajara los brazos. Es por eso que, tal vez, mi experiencia sirva como pequeñísima ayuda para alguien que está atravesando esta enfermedad. Hice quimioterapia y rayos durante nueve meses, pero ya antes de que se me cayera el pelo me había hecho preparar la peluca, con un peinado similar al que yo usaba, que permitía que no se viera nada. En mi vida sólo he hecho campaña para la prevención del cáncer. Y lo hago porque yo misma no lo detecté en forma temprana. No me había hecho la mamografía durante mucho tiempo, me descuidé. Es muy importante hacerse los estudios de detección precoz y es en lo que hago hincapié ahora. En aquel momento recuerdo que me eché la culpa por haberme dejado estar. Es que no había tomado conciencia de que podía enfermarme, era muy sana y trabajaba demasiado. Signos. Decidí ir al médico porque me sentía decaída y muy cansada. Cuando el doctor Alberto Fierro me dijo que debía operarme lo antes posible, me di cuenta y le pregunté: "¿Tengo cáncer?" Me respondió que las posibilidades de que fuera así eran de un 99 por ciento. Yo me agarré del 1 por ciento y no le dije nada a nadie. Pensé: "Me van a operar y no va a ser nada". Pero en el fondo de mi corazón sabía que padecía la enfermedad. Tenía cáncer de mama con metástasis en ganglios, tenía seis ganglios tomados y me sacaron 22. Lo peor en el cáncer o en cualquier enfermedad es el miedo, porque el miedo paraliza. Si le pregunté tan directamente al médico si tenía cáncer era porque en ese momento estaba separada con mis tres hijos y tenía una gran responsabilidad. Quería saber si era irreversible para acomodar mi vida, ya que mi preocupación principal eran mis hijos.La parte esté tica me importó porque soy femenina y coqueta y por eso apenas se me comenzó a caer el pelo me hice rapar y me puse la peluca. Hacía sólo tres años que me había retirado de la pasarela y trabajaba en Mannequins. Cómo sería el destino, y la casualidad, que la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) me había pedido que presentara el desfile que harían a beneficio y lo hice 17 días después de operarme. El trabajo me ayudó muchísimo: seguí haciéndolo y seguí con mi vida, los chicos y eso ocupó mi cabeza. El proceso duró nueve meses y después de eso seguí con mi vida normal, sigo haciéndome los estudios todos los años como prevención, ya que eso me da más seguridad.El año pasado me nombraron madrina de la Fundación Oncológica de Córdoba y me hizo feliz, porque a lo mejor puedo ayudar a alguien, aunque sea a una persona. Como la gente puede ver que uno está bien después de 23 años, es posible demostrar que es factible recuperarse.

En la moda, por casualidad

Ingresé al mundo de la moda por casualidad. Me pidieron ser tapa de una revista con mi hijo de 11 meses. Salí como Madre 1966 en una revista del diario Los Principios. Allí comenzaron a llamarme para la TV y luego para la pasarela. Mi marido me alentó a que lo hiciera y allí me di cuenta de que estaba equivocada con respecto a la idea que tenía del modelaje, lo tomé como profesión y traté de desvirtuar la imagen que había sobre esta actividad.

Así comenzó mi carrera en la moda. En 1981, por una necesidad de nuevos rostros, comenzamos Mannequins, con Gustavo Ponce de León e Irma Rosa. Con el tiempo, y por pedido de los padres, no fue sólo para modelos, sino para todas las personas que querían aprender herramientas para mejorar y sentirse bien. A postura, pasarela, maquillaje, moda, nutrición, agregamos autoestima y protocolo. Son herramientas que ayudan a tener más seguridad en sí mismo, y a las alumnas les sirve para cualquier trabajo o profesión que decidan emprender en el futuro.

Producción periodística Alejandra Beresovsky