La intervención siempre requiere cambiar hábitos
Tanto el by pass gástrico como la gastrectomía en manga se realizan por laparoscopia.
Tanto el by pass gástrico como la gastrectomía en manga se realizan por laparoscopia. Con los dos métodos se achica el estómago y por lo tanto, la persona siente saciedad con mucho menos alimento. Al mismo tiempo, se reduce el apetito porque disminuye la producción de la hormona grelina, que regula el deseo de comer.
Aseguran que, en general, la pérdida del apetito es relativamente transitoria y es una de las razones por las que hay que aclarar que la cirugía no es mágica y que su propósito es lograr un cambio de hábitos sostenido. La gastrectomía reduce la capacidad del estómago a entre 100 y 200 centímetros cúbicos y lo deja con una forma tubular, mientras que los alimentos siguen el trayecto habitual.
No obstante, los pacientes también tienen que controlarse habitualmente.
Junto con la disminución del peso, el gran impacto de la cirugía bariátrica es el de la mejoría de complicaciones asociadas a la obesidad como la diabetes tipo 2, la hipertensión y las alteraciones en el metabolismo de las grasas (dislipidemia). Esto condujo a que hoy se indique una cirugía metabólica (con alguna técnica bariátrica) para corregir esos problemas en pacientes que no tienen un grave exceso de peso.
Asimismo, se reducen los riesgos cardiovasculares, los lípidos en sangre y la necesidad de medicación antihipertensiva.
En particular, para pacientes con diabetes tipo 2 inmanejable, se admite la cirugía bariátrica aun cuando no tengan demasiado sobrepeso.
La intervención está aceptada en quienes no logran los niveles deseados de azúcar en sangre, a pesar de un correcto tratamiento médico y tienen un índice de masa corporal (IMC) que puede ser de 30 a 40.
Quien se opera tiene muchas menos chances de desarrollar la enfermedad y esto podría ampliar el abanico de indicaciones quirúrgicas. Pero, se insiste, hay que acompañarlo con cambio de hábitos, que es lo que produce y agrava la patología.

