Gran impacto de la patología en niños
Si bien en la Argentina no existen estadísticas certeras que indiquen la incidencia de diabetes tipo 1 en niños, los especialistas indican que en los últimos años viene en franco aumento.
Si bien en la Argentina no existen estadísticas certeras que indiquen la incidencia de diabetes tipo 1 en niños, los especialistas indican que en los últimos años viene en franco aumento. Stella Maris López, jefa de la Unidad de Diabetes del Hospital Infantil, explica que suele comenzar en la edad escolar, entre los 6 y 8 años, y en la adolescencia, pero que es cada vez más frecuente ver niños menores de cinco años con diabetes. Indica que los primeros síntomas son, en general, mucha sed, orina frecuente (en ocasiones, pierden el control de esfínteres), pérdida de peso y mucho apetito. A esto pueden sumarse otros, como alteración de la conducta, bajo rendimiento escolar, detención del crecimiento, entre otros.
“El objetivo del tratamiento es promover un estado óptimo de salud, para mejorar la calidad de vida, inclusión y adaptación social”, informa y agrega que para la familia enterarse que tienen un niño diabético es un impacto. “De tener un niño sano pasan a tener uno que necesita un tratamiento cruento, con muchos pinchazos para control de glucemia e inyecciones por día”.
Una etapa difícil para ellos, y en la que el tratamiento se suele complicar, es la adolescencia, y es cuando no hay que perder de vista el necesario diálogo de los papás con sus hijos, y la prevención. “Es difícil porque la diabetes no duele pero, si la persona no se cuida, desgasta interiormente todos los órganos”.
Las complicaciones que acarrea son agudas, como descompensación por aumento o por baja de glucemia; o crónicas, que pueden aparecer varios años después del inicio de la patología. López explicó que para lograr que un niño diabético lleve una vida saludable y normal se requiere un trabajo interdisciplinario y mucha colaboración de las familias. “En el Hospital Infantil, la doctora María Nélida Blando, quien fue jefa y creadora de la Unidad de Diabetes, pensó que la mejor manera de atenderlos era en grupo, donde padres y niños compartieran espacios y momentos. Así se enriquecen con sus experiencias. Es como trabajamos hoy”.
Cada miércoles, de marzo a noviembre funcionan grupos para niños, organizados por edades. Se realizan exámenes de laboratorio, control de crecimiento y desarrollo, y educación diabetológica. Finalmente toman el desayuno. Mientras, los papás participan de su propio taller, destinado especialmente a familias.

