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“Es muy importante amigarse con la enfermedad”

Mirta Filippi convive con la artritis reumatoidea desde hace 25 años. "Tuve que cambiar mi vida y mis hábitos para adaptarme a la enfermedad. Lo mejor es no enojarse", dice.

08 de agosto de 2012 a las 12:02 a. m.
“Es muy importante amigarse con la enfermedad”
(Martín Báez/LaVoz).

Me enteré de que tenía artritis reumatoidea a los 35 años. En aquel momento trabajaba como secretaria en una clínica y el primer síntoma fue un dolor en el dedo índice que me impedía escribir bien. Después de la prueba de rigor, me confirmaron el diagnóstico. Inmediatamente comenzó mi tratamiento y, durante los primeros diez años, no tuve afecciones que me impidieran trabajar ni desarrollar mis actividades con normalidad. De hecho, casi ni me acordaba de que tenía artritis reumatoidea, porque no sufría el entumecimiento y los dolores matinales que padece la mayoría de los pacientes. Sin embargo, después de ese tiempo, otro problema de salud paralelo a la artritis me obligó a dejar los medicamentos por un tiempo y entonces comencé a tener algunas complicaciones, como la deformación de las manos. Así, con 47 años, debí jubilarme y mi vida comenzó a cambiar mucho. Creo que recién en ese momento empecé a padecer esta enfermedad. Mis rodillas se comenzaron a llenar de líquido y, debido a tanta medicación, tuve algunos problemas renales, pero lo fui superando. Más recientemente, en 2009, me operaron por un desgaste de la columna; y tengo cirugías en ambas manos.Aceptar esta enfermedad no fue fácil. Si bien, como mencioné antes, durante los primeros años no tuve inconvenientes, cuando se me empezaron a deformar las manos empecé a sentirme un poco mal. Psicológicamente tuve recaídas, porque debí cambiar mi vida para adaptarme la artritis. Hice terapia y también me refugié en otras actividades, como la biodanza y la pintura. Siempre digo, y les recomiendo a otros pacientes, que lo mejor es amigarse con la artris reumatoidea y entender que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Es muy importante estar bien mentalmente y ser fuerte. Un cambio de vida. La artritis reumatoidea y sus inconvenientes me obligaron a modificar algunas costumbres y hábitos de vida. Por ejemplo: no puedo abrir botellas, ni levantar cosas muy pesadas, porque corro el riesgo de que se me corten los tendones. No subo al colectivo cuando está lleno, porque no puedo ir de pie haciendo fuerza para sostenerme de los caños. Además, la mayoría de la gente no entrega el asiento, así que a veces me quedo en la parada un largo tiempo esperando que pase alguno vacío. Por otro lado, cuando voy de compras, no puedo cargar muchas bolsas, entonces pido a alguien que me acompañe o, si voy sola, planifico muy bien cuántas cosas voy a comprar y cuánto tiempo voy a demorar, porque no me puedo pasar horas caminando ni sosteniendo demasiado peso. En pocas palabras, tengo que planificar mi vida día a día, todo el tiempo. También es normal sentir fatiga corporal, porque la energía no es la misma. Además, debí acostumbrarme a vivir con dolor, porque eso es algo permanente. La mejor manera de sobrellevar todo esto es no enojarse. Yo no siento enojo, pero entiendo cuando otros pacientes sí lo hacen. Quienes padecemos artritis reumatoidea tenemos prohibido levantar niños. Entonces me pongo en el lugar de madres jóvenes que padecen la enfermedad. Es muy difícil para ellas no poder alzar a sus hijos o no hacer algunas tareas del hogar que requieren sostener cosas pesadas o hacer fuerza.Pero lamentablemente, si no hay aceptación, la enfermedad nos termina destruyendo. Entender todo esto lleva tiempo, y tiene sus complicaciones. Hoy mi vida es muy tranquila. Soy secretaria en un centro de jubilados, pero lo hago voluntariamente y no es una tarea con muchas exigencias. Luego, hago cosas que me hagan sentir bien, como la pintura y algunas terapias alternativas. Durante mucho tiempo participé en una fundación que reunía a personas que tiene artritis reumatoidea. Era una manera de contenernos y compartir cosas, y eso también me hacía muy bien.Estoy convencida de los estados anímicos son muy importantes en el desarrollo y avance de la enfermedad. En estos últimos años he conversado con mucha gente que parece artritis reumatoidea, y todas tienen un factor emocional que influyó en su desencadenamiento. Para sobrellevar esta enfermedad crónica es necesario apoyarse en tres pilares fundamentales: un buen médico, que cuida y da el tratamiento adecuado; la familia, que ayuda y contiene; y, por supuesto, uno mismo. Producción periodística Romina Martoglio

¿Qué es la artritis reumatoidea?

Es una enfermedad crónica que afecta a aproximadamente el 1,5 por ciento de la población argentina.

Se da por la inflamación crónica de la membrana sinovial, que envuelve las articulaciones y sintetiza el líquido sinovial. Si bien la medicina aún no ha podido determinar cuál es el agente que la provoca, se presume que se trata de una bacteria.

La artritis reumatoidea produce inflamación y mucho dolor en las articulaciones de manos, codos, hombros, cadera, rodillas y pies.

Aunque no tiene cura, los especialistas aseguran que, si se hace un diagnóstico precoz, es posible detener su avance y mejorar la calidad de vida de los pacientes.