Diego Beltramone, ingeniero: “el desafío es ponerse en el lugar del otro"
Oportunidad. La crisis de 2001 le dio tiempo para cofundar Ébano, un grupo interdisciplinario que desarrolla soluciones tecnológicas para mejorar la calidad de vida de discapacitados.
La crisis de 2001 me ayudó de alguna manera. Ese año me había quedado sin trabajo y conocí a Diego Obregón, un experto informático quien, a su vez, por intermedio de otras personas, conocía a una familia en la que había un niño, Lucas, que era ciego y tenía otra discapacidad que no le permitía leer braille: no podía disociar los dedos, es decir, carecía de motricidad fina, lo que causó que tuviera que repetir tres veces primer grado por no poder leer y escribir. Surgió entonces la necesidad de crearle una nueva herramienta, porque el software que utilizaba en ese momento estaba desactualizado, ya que no integraba los componentes de las palabras, y lo que hicimos fue crear un tablero electrónico donde cada tecla tenía una textura diferente y se conectaba a una PC, donde un programa interpretaba cada carácter y una voz sintética confirmaba cuál había apretado y además leía la palabra completa. Eso le permitió leer y escribir y así Lucas pasó a segundo grado. "¿Por qué no nos dedicamos a esto en forma profesional?", dijimos.Unos meses después, creamos Ébano, un grupo que crea soluciones tecnológicas para personas en situación de discapacidad. No tenemos fin de lucro, sino profesional. Por varias razones. Por un lado, porque hay cosas a las que es imposible ponerles un precio. Por ejemplo, para una persona que tuvo un ACV y no puede hablar, lograr comunicarse es invaluable. Por otro lado, cada uno de nosotros –porque el grupo creció– tiene otra actividad principal, que nos genera ingresos para vivir.Como Diego era informático y yo electrónico, vimos que nos hacía falta la "pata" de la salud, porque quienes acuden a nosotros, además de distintas edades, tienen diferentes patologías: personas ciegas, con parálisis cerebral, con problemas motrices. Formamos un equipo que a lo largo de los años se fue puliendo y hoy Ébano está integrado por Diego Obregón; Claudia Sánchez, fonoaudióloga; Javier Vitale, que es kinesiólogo, y yo.La clave en Ébano es trabajar con la persona, la familia, el equipo terapéutico y el equipo docente, siempre de acuerdo con la necesidad de cada caso. Nosotros proveemos una herramienta tecnológica para que la persona tenga mejor calidad de vida, pero quien lleva a cabo el plan terapéutico es el equipo de salud y la familia. En todos los casos, se trata de un proceso. Hacemos una evaluación funcional con el terapista, la familia, la persona y, de acuerdo con el caso, con la gente del equipo terapéutico o docente o ambos. Trabajamos en conjunto. Definimos la herramienta, hacemos una propuesta por escrito, armamos un presupuesto (cubriendo costos que no podemos pagar de nuestro bolsillo) y lo presentamos de manera tal que lo cubra la obra social. La ley nacional 24.901 regula el sistema de prestaciones básicas para personas con discapacidad e indica que el tratamiento tiene que ser integral y comprende este tipo de herramientas. Es común que la seguridad social cubra una silla de ruedas. Pero para nosotros es tan importante que una persona se pueda mover autónomamente como que pueda comunicarse. A veces nuestro rol sólo es de asesoramiento, ya que después de la evaluación nos damos cuenta de que la persona necesita una herramienta que ya existe; también podemos adaptar algo o hacer algo totalmente a medida. Nuestra intención no es producir en serie. Tenemos algunas cosas resueltas que son muy innovadoras, pero tecnológicamente son simples. Como decía, esta actividad tiene un fin profesional, no comercial. La gratificación personal es una de las razones por la que seguimos adelante. Además, nos permitió extender el conocimiento en otros ámbitos. En 2004, se puso en marcha la carrera de Ingeniería Biomédica que creó el ingeniero Ricardo Taborda, la única carrera en la Universidad Nacional de Córdoba que depende de dos facultades: Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y Ciencias Médicas. Y me llamaron para que me hiciera cargo del área de Ingeniería en Rehabilitación, que es justamente Tecnología Aplicada en Discapacidad. Desde ese lugar estoy formando gente y actualmente soy el director del Departamento de Bioingeniería.Entonces, con Ébano trabajamos con pacientes "en la calle", mientras que en el ámbito académico hacemos Investigación y Desarrollo con mayores recursos. Ambas cosas se complementan. Desde la UNC estamos en contacto con la escuela Martínez Allio, el Instituto del Lenguaje y la Audición Córdoba (Ilac) y el instituto Hellen Keller. También formamos parte del Consejo Provincial de Accesibilidad. Sumado a eso, soy Presidente del Capítulo de Ingeniería en Rehabilitación de la Sociedad Argentina de Bioingeniería, que formamos entre distintas universidades del país en forma coordinada y complementaria.La tecnología avanza de tal manera que hay cosas que hoy pueden hacerse y hace poco eran impensables. Por ejemplo, en la facultad trabajamos con control domótico, robótica, realidad virtual, etcétera.En el recorrido de Ébano, en el que estos últimos 11 años trabajamos unos 250 casos en todo el país, el más difícil fue el de un joven en San Francisco que lo único que podía hacer era guiñar un ojo y con dificultad. No pudimos ayudarlo. Pero como contrapartida, hay otros, como el de Lucas, en el que pudimos hacer un seguimiento a lo largo de los años e ir agregando funcionalidades según él iba necesitando.Nuestro equipo tiene una sensibilidad particular, nos involucramos emocionalmente; eso nos permite buscar todas las posibilidades para ayudar a las personas. El desafío es que cada caso es diferente a otro, aunque se trate de la misma patología, porque cada persona es diferente. Para nosotros, la clave es ponernos en el lugar del otro.
Más datos
Para comunicarse con el equipo Ébano:
www.ebano-soluciones.com.ar
Para dirigirse a Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC):
http://www.efn.uncor.edu/escuelas/biomedica/index.html

