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Cultura de la desprotección

“La queratopatía climática afecta a ambos ojos. Comienza con la opacificación o “empañamiento” de la periferia de la córnea y luego se distribuye progresivamente sobre los dos tercios inferiores y el centro de la córnea”.

06 de junio de 2012 a las 12:02 a. m.
Cultura de la desprotección

“La queratopatía climática afecta a ambos ojos. Comienza con la opacificación o “empañamiento” de la periferia de la córnea y luego se distribuye progresivamente sobre los dos tercios inferiores y el centro de la córnea”.

La córnea es la membrana transparente del ojo y la más expuesta a diversos factores ambientales.

Cuando se opaca, la pérdida de visión alcanza distintos grados, pero puede llegar a afectar de tal manera que la persona sólo distinga bultos a no más de 1 ó 2 metros de distancia.

La afección es crónica y de lenta evolución, ya que se manifiesta a partir de los 40 años, pero se va generando desde la niñez.

“Los pobladores de El Cuy son personas que viven en condiciones muy rústicas y aisladas, que trabajan permanentemente en el campo, sobre todo criando ovejas y que básicamente se alimentan con carne de cordero. Esto hace que tengan una dieta muy desbalanceada, porque escasamente consumen frutas y verduras y, por lo tanto, les falta un factor protector fundamental de la visión que es la vitamina C, lo cual hemos comprobado con análisis de sangre”, cuenta Urrets Zavalía.

A la alimentación se suman vientos fuertes y constantes que llevan partículas de arena y arcilla; y potente radiación ultravioleta que se refleja sobre el suelo semidesértico, factores que impactan sobre la córnea y que crean el entorno propicio para que se desarrolle la patología en personas que pasan prácticamente la vida al aire libre sin protección alguna para sus ojos.

El problema se podría evitar con el uso de anteojos adecuados que protejan del sol y del viento, y con una dieta equilibrada.

Sin embargo, estas medidas bastante sencillas, chocan con el aislamiento en que viven los habitantes, la mayoría mapuche y pobre. El otro obstáculo es su idiosincrasia. “Les hemos llevado anteojos y no los usaron”, cuenta el médico. “Por eso, pienso que se debería apuntar a los niños –agrega–, que tienen más apertura y en la zona hay una muy buena escuela para intentarlo”.

Uno de los pilares del estudio es Horacio Serra, investigador de Conicet en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, quien conduce, entre otros aspectos, los estudios moleculares y de experimentación en cobayos.

El rigor de la investigación y sus resultados han permitido publicar el trabajo en revistas nacionales e internacionales y obtener varios premios, entre ellos, al mejor trabajo en genética de la Asociación Panamericana de Oftalmología en 2011 y el Premio Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica 2011.