“Hay asimetría informativa entre el consumidor y las prestadoras de salud”
Modelos de salud. Gonzalo Vecina Neto, CEO de uno de los hospitales más prestigiosos de la región, plantea la necesidad de un Estado con más poder de control.
Alcanzar la integralidad en salud a través de la intersectorialidad es uno de los principales desafíos en gestión de salud. "La financiación de los sistemas pasa por tener un Estado con mayor capacidad para intervenir en la salud pública y privada", explica Gonzalo Vecina Neto, superintendente corporativo (CEO) del Hospital Sirio Libanés de San Pablo, Brasil, quien estuvo de visita en Córdoba en agosto para brindar una conferencia sobre los desafíos actuales de la gestión en salud pública y los nuevos enfoques del paradigma público-privado. La disertación fue organizada por la Fundación Oulton, la Escuela de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba y el Icda. El Hospital Sirio Libanés es una de las más prestigiosas instituciones hospitalarias de Brasil y es considerada una de las mejores de Latinoamérica. Allí se han atendido personalidades como el ex presidente Lula da Silva, el ex presidente de Paraguay Fernando Lugo y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Neto es médico especializado en administración de hospitales y sistemas de salud, profesor de la Escuela de Salud de Salud Pública de la Universidad de San Pablo y fue secretario de Salud de ese estado. –¿Cuáles son los principales desafíos de la gestión en salud pública? –Uno de los desafíos es alcanzar la integralidad. Nuestras sociedades han sufrido muchas transformaciones en estos últimos años. Hemos pasado por muchas revoluciones, la demográfica, la tecnológica, la comunicacional, la epidemiológica y la ciudadana. Las personas actualmente están más conscientes de cuáles son sus derechos y bregan por hacerlos cumplir. Por eso creo que la revolución ciudadana es el cambio más importante que se ha producido. Tenemos que trabajar con la integralidad y, aunque es compleja, hay que abordarla desde la intersectorialidad. La discusión de la integralidad en salud a través de la intersectorialidad se tiene que dar en el seno del Estado. El otro tema es la discusión sobre la equidad sin caer en las focalizaciones tratando de brindar soluciones generales a problemas específicos. Y también hay que debatir sobre los distintos modelos a través de los cuales buscamos lograr la universalidad. En Brasil, si bien todas las personas acceden al sistema único de salud, hay un 25% de la población que también tiene una segunda cobertura privada de salud. La pregunta es cómo una sociedad que no es rica puede soportar la superposición de estos dos sistemas. –¿Cuál es el desafío de la financiación de los sistemas de salud universales? –Después del qué, hay que plantearse el cómo hacer salud y aquí hay varios desafíos, como la financiación, la gestión de procesos en los servicios de salud, la gestión de procesos y recursos, la integración de la industria de la salud en la sociedad y la importancia de los gestores en salud. El financiamiento de los sistemas de la salud se ejecutó sin la participación de la sociedad. Y se ha dado una asimetría entre la información entre el consumidor y las prestadoras de salud privados. El desafío en la financiación de los sistemas de salud pasa por tener un estado con mayor capacidad para intervenir en la salud pública y privada. Un estado con capacidad para controlar la calidad en la prestación de servicios de salud con una visión más ampliada de lo que debe ser ofrecido. Que tenga capacidad para contener, ordenar la oferta y discutir con la ciudadanía el tema de la demanda. –¿Qué características tiene el Hospital Sirio Libanés? –Es un hospital sin fines de lucro que tiene 90 años de trayectoria. Si bien no paga algunos impuestos al Estado, este beneficio tiene que devolverlo a la sociedad en servicios de salud. En este momento tenemos 20 proyectos aprobados por el ministerio de salud que significaron una inversión de 40 millones de dólares. También nos ocupamos de la gestión de dos hospitales públicos, aunque del financiamiento se ocupa el Estado. Y hacemos esta gestión sin que haya ninguna transferencia de recursos para el hospital. Esta institución hospitalaria es considerada una de los mejores de Latinoamérica, donde se tratan sus problemas de salud el ex presidente Lula Da Silva, el ex presidente de Paraguay Lugo y donde se trató también Dilma Rousseff. En su mayoría, las personas que se atienden en este hospital tienen buen nivel económico aunque hay una minoría que son personas que se atienden bajo esos programas mencionados anteriormente. Es un hospital de la sociedad de beneficencia de las integrantes de la colonia sirio libanesa y fue creado como una manera de agradecer a Brasil el acogimiento que hicieron los brasileros a los inmigrantes sirio libaneses cuando arribaron a este país. –¿Qué mecanismos tiene la ciudadanía para que el Estado efectivice el derecho de participar en su proceso de salud enfermedad? –Además de la participación activa de la ciudadanía, que tiene la conciencia de su rol en la construcción de la sociedad, creo que existen dos aliados muy importantes en la creación de esta transparencia y en esta nueva manera de ver al Estado. Uno es el ministerio público que fiscaliza la aplicación de la ley y otra es la prensa, que también contribuye a difundir los derechos que tienen los ciudadanos en el tema de la salud. Las personas tienen que saber qué medicamentos están consumiendo, cuáles son las consecuencias de los tratamientos a los que están expuestos y cuáles son los posibles efectos secundarios de los medicamentos que consumen. El enfermo tiene que ser un agente activo en la construcción de su propia atención y cuidado. Y los familiares tienen que interiorizarse y consultar con los médicos sobre los tratamientos, sus efectos y consecuencias para el paciente.

