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La ansiedad de la vuelta

El individuo experimenta esta reacción normal y natural cuando vuelve a enfrentar lo cotidiano de… vivir. Con todo lo que implica.

25 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
Alfredo Ortiz Arzelán (Médico)
La ansiedad de la vuelta

Cuando volvemos de las vacaciones, de un viaje soñado y realizado o cuando retornamos a nuestras tareas habituales –quizá rutinarias–, nos invade una sensación de ansiedad. El individuo experimenta esta reacción normal y natural cuando vuelve a enfrentar lo cotidiano de… vivir. Con todo lo que implica. Es que el ser humano tiene una capacidad única, que es la posibilidad de anticipar con el pensamiento lo que podría pasar y esto, a veces, nos juega en contra, ya que no nos permite disfrutar del momento presente, del aquí y ahora, y nos sumerge en lo que nos espera, lo que podría esperarnos, lo que seguramente nos esperará, lo que ¨ya sé lo que se viene¨. Difícilmente nos equivoquemos en el análisis y en los hechos que ocurrirán –sobre todo si tenemos trabajos o tareas en cierta manera rutinarios–, pero no nos permiten dejar espacio a sensaciones gratificantes que puedan haber deparado vacaciones o tiempo compartido en pareja, familia, amigos.Los caminos de nuestros mapas neurales que se constituyeron con la experiencia propia o ajena, con la memoria, con el recuerdo, con las representaciones, con los engramas, etc., existen y los facilitan los resultados de lo que nos toca vivir y los que nos tocaría vivir en el futuro inmediato. La activación frente a lo que todavía no está ocurriendo despierta nuestro sistema neural de adaptación, de sobrevivencia, y el resultado es la ansiedad.Esta es una buena sensación cuando está contenida y se nutre de la realidad, pero cuando nuestra imaginación, nuestra anticipación, nuestras experiencias negativas, nuestros temores, nuestro cansancio previo por la rutina, prevalecen, la ansiedad se convierte en una sensación-sentimiento que no nos es agradable y, cuando se prolonga en el tiempo, interfiere con funciones corporales o de funcionamiento metabólico u orgánico, es decir se somatiza. Alfredo Ortiz Arzelán es médico endocrinólogo, especialista en Medicina del Trabajo (UNC), máster en Psiconeuroinmunoendocrinología (Universidad Favaloro). Para el texto, fue asesorado por Rosy Santacroce, psicóloga y terapeuta gestáltica.