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El alcohol en el embarazo puede causar futura adicción

Estudio del Conicet. A los tres días de vida, el feto humano ya tiene capacidad de aprender los estímulos que recibe. Cabe la pregunta, entonces: ¿qué hará con lo que aprende en un medio contaminado?

24 de octubre de 2012 a las 12:02 a. m.
El alcohol en el embarazo puede causar futura adicción

A  más de 40 años de que se abordara por primera vez el problema de la influencia en los fetos de la ingesta de alcohol por parte de las madres, se demostró que esta sustancia es un teratógeno, es decir, que puede inducir o aumentar las malformaciones congénitas cuando se administran o actúan durante la formación de órganos.

El denominado “Síndrome de alcohol fetal” se deriva de la acción teratogénica del alcohol y afecta a los niños que han sido expuestos a su influencia durante su gestación. Puede presentarse en diversos grados y se caracteriza por anomalías en la formación del cráneo y rostro (nariz pequeña, ojos poco desarrollados, labio superior largo, ausencia del pliegue nasolabial), bajo peso y talla al nacer. También se manifiesta a través de alteraciones del sistema nervioso central, como retraso mental, hiperactividad, déficit de atención, alteraciones en la capacidad de abstracción y el lenguaje, anomalías en el desarrollo de estructuras cerebrales, muerte de neuronas y retraso del crecimiento encefálico.

La ingesta de alcohol durante el embarazo es la primera causa mundial congénita de retraso mental y, hasta el momento, no existe cura ni tratamiento que haya demostrado ser efectivo. El efecto teratogénico del alcohol en el feto comienza en el momento mismo de la concepción y, si bien el período crítico en la formación del sistema nervioso central se reduce a los dos primeros trimestres de gestación, las consecuencias negativas se extienden, incluso, hasta el período de lactancia. Pero, ¿cómo?

Juan Carlos Molina, doctor en Psicología y director del Laboratorio de Alcohol, Ontogenia y Aprendizaje del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra (IMMF) e investigador Principal del Conicet, considera que, antes que preguntar qué hace el alcohol con el feto, hay que preguntar qué hace el feto con el alcohol. Recuerda que Donald Campbell y Edward J. Stehouwer demostraron que a los tres días de vida, el feto humano ya tiene capacidad de aprender los estímulos que recibe: sonido, elementos olfativos y gustativos de los alimentos que ingiere la madre. Cabe preguntar entonces qué hará con los aprendizajes que adquiera en un medio contaminado con alcohol.

El tema fue investigado por el equipo de Molina, en el que se destaca que el líquido amniótico que rodea al feto baña las mucosas olfativas y gustativas y, cuando el niño está en gestación, lo respira y lo traga. Este proceso, además de preparar al feto para los movimientos respiratorios y de deglución, sirve para ir decodificando el gusto y el olor de lo que consume la madre. Esto se llama “impronta” y prepara al bebé para aceptar mejor el calostro, la leche y, posteriormente, una dieta similar a la que tuvo la madre durante el embarazo.

“Nosotros somos los responsables de haber encontrado una impronta farmacológica”, afirma Molina. Cuando la mamá consume alcohol, esa sustancia pasa a la placenta y a la leche. Por lo tanto, el feto recibirá información gustativa y olfativa del alcohol y la incluirá en su impronta aún en el período que no se considera crítico (a partir del tercer trimestre).

Molina afirmó que el equipo logró probar que el estímulo olfativo promueve la búsqueda de la droga. Pero el feto no solamente huele, también se intoxica”, lo que le produce una sensación de euforia, bienestar y un efecto ansiolítico. Los experimentos de Molina demostraron que los bebés buscaban consumir cuando reconocían el estímulo olfativo, es decir que asociaban un efecto positivo al consumo de la sustancia vinculada a ese olor. “Gracias a las capacidades de aprendizaje asociativo relacionan el olor con los efectos del alcohol”.

La conclusión final es que, más allá de las malformaciones congénitas que causa el consumo de alcohol durante el embarazo, en el bebé, “las capacidades de aprendizaje tempranas van a promover el consumo posterior de alcohol”, y posiblemente es uno de los factores predisponentes del desarrollo de adicciones en el adulto.

Historia de consumo

Juan Carlos Molina afirma que “las capacidades de aprendizaje tempranas van a promover el consumo posterior de alcohol”.