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Señales de que surge un nuevo escenario

Las cuentas públicas no muestran la vitalidad de años anteriores, se hace difícil mantener estable el dólar y la industria automotriz siente el ajuste de Brasil.

06 de noviembre de 2011 a las 12:03 a. m.
Señales de que surge un nuevo escenario
Argentina en un nuevo contexto (Ilustración Javier Candellero).

Apenas una semana después de las elecciones presidenciales, la economía argentina mostró un nuevo escenario que sincera la situación real en la que se encuentra. Hay que ser claros: no hay por ahora señales negativas en el corto plazo y aun con la crisis internacional Argentina crecerá este año ocho por ciento y en 2012 levemente por encima del cuatro por ciento, según proyecciones de Banco Mundial, y 5,5 a seis por ciento según economistas cercanos al Gobierno.Pero el escenario cambió definitivamente: el freno puesto la semana pasada por el Gobierno a la compra de dólares por parte de los particulares mostró dificultades para sostener la estabilidad del tipo de cambio.La desaparición del superávit fiscal, la revisión de los subsidios a los servicios públicos y la revisión de los planes de producción en la industria automotriz completan un escenario que puso en alerta a más de uno. Dólar y subsidios. Ante las fuertes expectativas devaluatorias del dólar desatadas luego de las elecciones, el Gobierno nacional reaccionó fijando restricciones a través de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), luego de varias jornadas en las que tuvo que acudir a reservas para aquietar el mercado. Al respecto, el ex presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Martín Redrado aseguró esta semana a Cadena 3 que esto muestra que las reservas del Gobierno no son suficientes. "En el activo hay 47.500 millones de dólares, pero si se restan los créditos de bancos centrales europeos (unos 4.500 millones), las deudas asumidas en bonos y papeles que puso el Gobierno, como los 1.500 millones de dólares que debe pagar por el bono atado al PIB en diciembre, queda en claro que el Gobierno tiene que fijar prioridades porque no hay poder de fuego para todo", explica el economista.Pero además, Redrado advierte que las restricciones tienen como objetivo crear un mercado bursátil "dual", uno con un dólar oficial para importadores y exportadores, y otro para los particulares con un valor por encima del oficial.Otro ex titular del Banco Central, pero de posiciones cercanas al kirchnerismo, Arnaldo Bocco, negó que el Gobierno haya perdido poder de fuego: "El problema es que la gente llevó sus ahorros en pesos a dólar motivada por debates de diferentes sectores de poder en Argentina", asegura.Para el economista, la gente que compró dólares "va a volver a pesificar sus ahorros a partir de febrero, porque habrá un fuerte ingreso de divisas fruto de la venta de la cosecha". Además advirtió que el año próximo se dará un "fuerte debate" en torno a la inflación en dólares, provocada –según Bocco– por rentas muy importantes que avalan el aumento de los precios en moneda extranjera.En medio de las agitadas jornadas bursátiles, los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Amado Boudou, anunciaron la semana pasada la intención del Gobierno de revisar el esquema de subsidios, lo que para algunos muestra las dificultades para sostener este esquema con el nivel actual de las cuentas públicas.Según un informe del área de estudios económicos del Banco Ciudad de Buenos Aires, hasta septiembre el Gobierno pagó 51.690 millones de pesos en subsidios, superando en ocho por ciento lo abonado en todo 2010.Para Salvador Treber, los subsidios llegarán este año a "más de 75 mil millones de pesos, de lo cual los desembolsos en energía y combustible serán responsables de 65 mil millones; esto no pueden seguir creciendo indefinidamente".El economista cordobés indica que las cuentas de los primeros 10 meses del año muestran un desequilibrio de 5.500 millones pesos, cifra pequeña frente a un gasto público de 425 mil millones fijado por el presupuesto nacional, pero que contrasta con los cinco mil millones de superávit que mostraba a esta altura del año pasado.Según el banco porteño, en 2012 la brecha financiera rondaría los 15 mil millones de dólares, lo que sería difícil de sostener para las reservas.Al respecto, Bocco descarta cualquier problema con las cuentas públicas del Gobierno, por el crecimiento de la economía en 2012 y las mayores exportaciones: "Todo esto es una embestida de ciertos sectores de fuertes intereses económicos en construirle la agenda a la presidenta (Cristina Fernández) y designarle el próximo ministro de Economía", manifiesta. Los desafíos. Para Redrado, el gran desafío del próximo Gobierno es bajar las altas tasas inflacionarias, que son la verdadera causa de las expectativas de devaluación del dólar que tiene la gente. "El problema es cómo y con qué instrumentos; hay que tener un Banco Central con capacidad de sobrerreaccionar y usar instrumentos simples, que se entiendan en el mercado; pero hay que actuar rápido mucha decisión y firmeza", señala.No coincide con esta visión Treber, para quien el problema no es la inflación, sino mantener el ritmo de crecimiento."La inflación es un problema, pero no es el más grande, la tendencia de los precios es una cuestión a encarar, pero no a costa de producir un ajuste depresivo", señala.Para eso, el tipo de cambio "no debe quedar frente a la inflación", aunque advierte que no es un problema sustancial. Para Treber, la clave está en elevar la inversión: "Si en lugar de subsidios se promoviera la inversión pública en energía y combustible y se impulsara la inversión privada en los sectores siderúrgicos y metalúrgico, los resultados serán muy buenos", proyectó.Arnaldo Bocco, al respecto, indica que este año la inversión será de 23,5 por ciento del PIB, "la más alta de los últimos 50 años", aunque reconoció que es insuficiente. De todas maneras, proyectó un arrastre de crecimiento para 2012 de 3,5 por ciento, "por lo que la economía crecerá el año próximo entre 5,5 y seis por ciento".

Datos

6 por ciento es el crecimiento que ha tenido la industria argentina en los primeros nueve meses del año, según el Índice de Producción Industrial de la consultora Orlando Ferreres y Asociados (ver gráfico). Esta es la causa de la desaceleración económica que se registra hacia finales de este año, según el informe del Banco de la Ciudad de Buenos Aires.

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