Salarios, precios y dólares, dilemas de un modelo agotado
Los trabajadores argentinos cobran 2 de las 8 horas que trabajan, dice un informe elaborado por el instituto que dirige el economista y legislador Claudio Lozano.
Como ya parece ser un clásico del inicio de año, el debate económico de la Argentina actual ubica el tema de la discusión salarial en un lugar central de la agenda pública, dice un trabajo titulado "La discusión salarial en la Argentina actual", que elaboró el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, a cargo del economista y legislador Claudio Lozano. Y de inmediato, el trabajo plantea que ello no es casual, sino un efecto más de la inflación que comenzó en 2007. Pero plantea que este año es diferente a los anteriores: 2012 fue el primer año desde 2001 en que hubo un estancamiento en el salario real (del 0,5 por ciento) y una caída en su poder de compra (-1,4 por ciento); los aumentos en las tarifas de los servicios públicos en transporte, gas, entre otros, ocurridos a fines de 2012 (van del 20 al 80 por ciento), reducen el poder de compra; la no actualización en 2012 del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias de la 4ta categoría, como tampoco de las escalas del impuesto y el congelamiento del tope de las asignaciones familiares, hicieron reducir el ingreso nominal de bolsillo de los asalariados formales y, finalmente, el acuerdo de congelamiento de precios en los súper por 60 días, que hace abstracción de la inercia inflacionaria luego de más de seis años de inflación elevada y que no tiene en cuenta el día 61. De este modo, señalan, la coyuntura combina una creciente necesidad por aumentar salarios y una gestión estatal que busca contener esa demanda. El informe elaborado por el IPyPP plantea una serie de elementos:* El Gobierno nacional pretende anclar salarios a una tasa inferior a la inflación.* Se trata de una idea que pretende responsabilizar a los salarios del aumento de los precios, y constituye como tal una estrategia gubernamental falaz, regresiva y peligrosa.* Falaz, en tanto el movimiento de los precios responde a la falta de inversión (en calidad y volumen suficiente) y no al aumento de los salarios.* Regresiva, en tanto se pretende hacer pagar a los trabajadores la falta / déficit de los empresarios que no invierten.* Peligrosa, en tanto al anclar salarios el Gobierno permite una mayor aceleración del tipo de cambio (de marzo 2013 a marzo 2012 el tipo de cambio oficial aumento 16,5 por ciento anual, más del doble de un año atrás, cuando aumentó 7,6) y un aumento de las tarifas de servicios públicos (que van del 20 al 80 por ciento, según el servicio) que lejos de contener no hacen sino profundizar el proceso inflacionario.* Según la información oficial del Indec, cada trabajador en la Argentina produce un valor de 71,50 pesos por cada hora trabajada; mientras que se le paga en promedio sólo 20,80 pesos por la misma hora. La diferencia de 50,70 es el excedente económico que producen los trabajadores por hora trabajada y que es apropiado, en primera instancia, por los empresarios. Es este excedente económico el que puede distribuirse para aumentar sosteniblemente los salarios sin que se derive en aumento de precios.* Traducido en términos de la jornada laboral, cada trabajador en la Argentina en promedio trabaja durante siete horas y 50 minutos por día (prácticamente ocho horas diarias). De ellas, el salario representa dos horas y 20 minutos; mientras que el excedente económico representa cinco horas y 30 minutos.* Si se aumentara 30 por ciento los salarios sin que se traslade a los precios, el salario por hora equivaldría a 27 pesos y el excedente empresario sería de 44 pesos. En términos de jornada laboral, el salario representaría tres horas de la jornada y el excedente representaría cuatro horas y 50 minutos.
50%. Según el IPyPP, la Canasta de Consumo Familiar actual es de
$ 7.318 pesos y el ingreso promedio actual es de
$ 3.707, es decir, un 50 por ciento por debajo del valor de la canasta. Más aun, el 90% de los ocupados tiene un ingreso promedio por debajo del valor de esa canasta. “Este dato es elocuente en señalar la absoluta necesidad de otorgar sustantivos aumentos salariales, dado los bajos niveles vigentes”, señala.

