Malhumor externo
Los comentarios sorpresivos del vocero del primer ministro húngaro, presionaron a los mercados bursátiles, generando fuertes bajas. Iván Petrini
Cuando parecía que los mercados financieros intentaban estabilizarse tras conocerse diferentes paquetes de ajuste fiscal en varios países europeos, los comentarios sorpresivos del vocero del primer ministro húngaro, el viernes, presionaron a los mercados bursátiles, generando fuertes bajas.
Los datos de mayo del sector laboral de Estados Unidos también fueron la excusa para el desarme de posiciones por parte de los inversores, ya que los números volvieron a poner dudas sobre la capacidad de recuperación de la economía norteamericana.
Si bien los puestos de trabajo crecieron, estos quedaron por debajo de los 536 mil trabajadores que esperaba el consenso del mercado.
Además, quedó a la luz que la principal fuente de creación de empleos fue el sector público estadounidense, pero en el sector privado se notó una fuerte desaceleración con respecto al mes anterior.
Con este escenario, los principales índices bursátiles de Wall Street registraron bajas semanales. El SP 500 quedó en niveles de 1.064 puntos y el Dow Jones Industriales, se situó por debajo de la barrera sicológica de los 10 mil puntos.
En el mercado de divisas internacional, el euro volvió a ser noticia, al cotizar por niveles inferiores a los 1,20 dólares. Es la primera vez que esto ocurre desde 2006.
Frente a tanta incertidumbre los precios de los bonos del Tesoro norteamericano continuaron escalando y llevaron las tasas a 10 y 30 años a niveles de 3,19 por ciento y 4,13 por ciento, respectivamente.
En Argentina, el índice de bonos en dólares elaborado por el Instituto Argentino del Mercado de Capitales (IAMC) registró una suba semanal de dos por ciento.
Los anuncios del ministro Amado Boudou a mediados de semana, sobre la postergación del canje, no impactaron negativamente en el precio de los títulos públicos.
Lo más relevante pasó por el debut de las operaciones del Global 17 (el bono entregado en concepto de intereses impagos a los acreedores mayoristas que ingresaron al canje) en las mesas de bancos internacionales.
El nuevo título, que pasará a formar parte del índice Embi Global (que mide el riesgo país), se operó con tasas de rendimiento implícitas de entre 12 y 13 por ciento.
Esto aleja las posibilidades de que Argentina realice una nueva emisión de este bono en lo inmediato. Serán necesarias noticias que vuelvan a traer calma al mundo y a los mercados emergentes para que el Gobierno pueda cumplir con su objetivo de endeudarse a tasas de un dígito.

