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Inversiones, en medio de la desconfianza

Crecen a ritmo veloz la producción y el consumo. Pero la inversión este año será menor respecto de 2008. Las grandes empresas desconfían.

29 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Inversiones, en medio de la desconfianza

Será difícil encontrar en la historia argentina reciente un año tan bueno y tan complicado, a la vez, para las empresas. El consumo avanza 15 por ciento frente a 2009, la industria eleva su producción entre cinco y siete por ciento y la economía crece a un ritmo similar; pese a esto, la inversión no despega.

El jueves pasado, la ministra de Industria Débora Giorgi aseguró que este año el país superará el récord de inversiones de 2008. "El horizonte es más que alentador en materia de tasa de inversión; el pronóstico para este año es superar la tasa de inversión del 23,1 hacia 23,5 por ciento sobre el producto", indicó la funcionaria.

Sin embargo, el Gobierno sorprendió a varios desarmando el jueves pasado la Agencia Nacional para el Desarrollo de Inversiones, proyecto iniciado en 2006 por el entonces presidente Néstor Kirchner y encabezado por Beatriz Nofal. La Agencia impulsó en cuatro años 48 proyectos por 6.700 millones de dólares, una cifra que hay que analizarla como el famoso vaso "medio lleno" o "medio vacío". La intención ahora es que la tarea de atraer inversiones la asuma Cancillería.

Lo cierto es que en los últimos 12 años la inversión en Argentina no ha sido de lo más elevada. Con excepción de 2008, la inversión nunca llegó a representar más del 22 por ciento del PIB, una cifra considerada baja por los economistas para sostener el actual ritmo de crecimiento.

"La inversión debería ser cuatro puntos mayor si se pretende sostener el actual avance de la economía", advirtió semanas atrás en Córdoba Bernardo Kosacoff, en su paso por el Coloquio Industrial.

Si las proyecciones de la economía son tan buenas, ¿por qué las empresas no se animan a invertir? Por una cuestión de desconfianza.

Amenazas. En las últimas dos semanas, el Gobierno nacional mostró señales que generan preocupación en las grandes compañías.

La obligación impuesta a Shell por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para que baje sus precios; la declaración de "ilegalidad" de Fibertel y el sumario a Cablevisión para golpear al Grupo Clarín; la ocupación de la planta de Siderar por parte del Sindicato de Camioneros, liderado por Hugo Moyano y el intento de intervenir Papel Prensa a través de la denuncia presentada por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, generaron tensiones en el empresariado.

Luego de las resonantes declaraciones del presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, exigiendo nuevamente "seguridad jurídica y reglas claras" y advirtiendo que "el empresariado no es un felpudo del Gobierno", en el marco de la conferencia anual del Consejo de las Américas, dirigentes de la Cámara Argentina de Comercio reclamaron por la imprevisibilidad, la mala relación entre el Gobierno y las empresas y la hostilidad de los sindicatos aliados al kirchnerismo.

"Los inversores están esperando más. Hay que acercarse al Fondo Monetario Internacional, cerrar con el Club de París y mejorar el diálogo entre el sector público y el privado y el clima de inversión", dijo Juan Bruchou, presidente del Citibank.

Según la consultora Orlando Ferreres y Asociados, la inversión crece en términos reales 5,9 por ciento en relación al año pasado, alcanzando el 22,6 por ciento del PIB. Sin embargo, proyecta que el año finalizará con un total de inversiones por 75.300 millones de dólares, 1,2 por ciento por debajo de 2008.

La razón es que entre 2008 y 2010 crecerá 35 por ciento la inversión pública, aumentará 3,6 por ciento la no reproductiva (viviendas, celulares, automóviles y aire acondicionado), pero bajará 16,8 por ciento la inversión reproductiva, aquella que realizan las empresas para incrementar la producción.

"Las grandes empresas que iniciaron proyectos los terminan, pero el resto considera que Argentina es muy riesgosa; prefieren invertir en Brasil", explica Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres y Asociados.

Según el economista, no sólo el clima de tensión política genera dudas en el empresariado. También la inflación genera problemas: "La inflación se cubre con más consumo; hoy conviene más consumir que invertir, por eso este crecimiento basado en la reactivación de las ventas no es tan positivo, porque destruye el ahorro, que es la base para la inversión; así la economía crece en el corto plazo pero el mediano plazo queda muy comprometido", advierte.

Las Pyme, apoyan

A diferencia de las grandes compañías, las pequeñas y medianas empresas defienden el modelo y aseguran que es un momento propicio para invertir."La reactivación es importante, este año la economía crecerá ocho por ciento. Esto obliga a las Pyme a realizar inversiones para ampliar la capacidad productiva y atender la mayor demanda", asegura Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).Según el dirigente, la inversión se financia con los excedentes que tienen las Pyme por las mayores ventas.Por su parte, Mariano Kestelboim, economista de la Fundación Pro Tejer, que reúne a firmas del sector textil, señala que la política de sustitución de importaciones del Gobierno nacional impulsa a las Pyme a realizar inversiones. De hecho, la entidad anunció el jueves pasado que el sector invertirá este año 300 millones de dólares para modernizar la tecnología y mejorar la productividad. A estos se sumó la Central de Entidades Empresarias Nacionales (Ceen): "Estamos de acuerdo con el Gobierno nacional en que éste es el tiempo de 'la inversión' en la Argentina", dijo la organización que aglutina a varias entidades Pyme.