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El tratamiento del miedo a volar, un negocio de nicho

Poder Volar es una empresa de Buenos Aires que trata a pacientes con esta fobia desde hace 16 años. Por el crecimiento del tráfico aéreo en el interior del país, busca expandirse a través de franquicias. Las claves de este particular negocio.

10 de julio de 2011 a las 12:02 a. m.
Sara Nasi (Especial)
El tratamiento del miedo a volar, un negocio de nicho

Para muchas personas, el viajar no siempre es un placer. Teniendo en cuenta esto, hace 16 años, el psiquiatra Claudio Plá montó Poder Volar, una empresa que funciona en Buenos Aires y España, ayudando a pacientes con miedo o fobia a viajar en avión. Desde que nació, la compañía atendió a más de 3.500 personas, y ahora busca expandirse a través de franquicias en Córdoba y el resto del país. Plá cuenta que encontró el nicho cuando comenzó a trabajar con pilotos aeronáuticos en Aerolíneas Argentinas, dando cursos sobre factores humanos. "En cinco años, conocí a 500 pilotos que me contaban como tenían que hacer de psicólogos con pasajeros que estaban asustados", dice. Desde ahí comenzó a trabajar con este tipo de pacientes primero en su casa y luego montando su propia oficina, primero en Buenos Aires y después en España, a través de un socio. "En esta área hay mucha demanda, es un mercado enorme aunque no parezca. Recibo pedidos de ayuda del interior del país y también del exterior", cuenta. El equipo de Poder Volar está conformado por 10 personas, entre comandantes retirados que colaboran en los tratamientos, asesores de estrategias digitales y prensa; y encargados de las franquicias. Los tratamientos. Plá dice que existen en su empresa varios tipos de tratamientos que dependen del nivel de ansiedad del pasajero: de siete horas con psiquiatra y comandante; de cuatro, o consultas "de emergencia". Los precios tienen relación con el procedimiento en cada caso, y van de los 900 a los 3.600 pesos. Para calmar la ansiedad de los pasajeros, el psiquiatra da información sobre seguridad aérea y meteorología ("esto es lo que más asusta a las personas", dice), y luego se ocupa de temas psicológicos como "control de pensamientos negativos y de respiración, relajación". Eventualmente, el tratamiento también incluye medicación. "Es un trabajo artesanal y generalmente individual, funciona haciendo un traje a medida para cada paciente, porque cada uno viene con problemas diferentes: claustrofobia, miedo a la altura, a las tormentas, pánico de descontrolarse", dice. El interior del país. Pla dice que el mercado del interior es interesante, "dada la gran cantidad de tráfico aéreo y la falta de cobertura en cuanto a la temática específica". Eso lo lleva a buscar la expansión regional, que pretende concretar a través de franquicias. Su idea apunta a psicólogos y psiquiatras especialistas en trastornos de ansiedad. El perfil de sus clientes son pasajeros de aerolíneas, mayoritariamente mujeres (en una proporción dos a uno), de 35 a 45 años, generalmente con un poder adquisitivo medio y medio alto. "Ese es el cliente tipo, aunque hay variedad. La gente tiene miedo de volar, primero, por las turbulencias y la meteorología. Pero también el despegue y aterrizaje son hechos traumáticos para otros", explica el psiquiatra. Como es de esperar, el nivel de consultas a Poder Volar llega a su pico en momentos en que se producen accidentes de gran repercusión. "El caso de Air France, por ejemplo, generó muchísimos llamados y mails ", explica.