El cierre de la importación genera temor y acusaciones enfrentadas
La industria formal asegura que la restricción le dio impulso al mercado en negro de partes.
No son muchas las fábricas de bicicletas que quedan en el país, sólo son 20. Pero entre ellas, la discusión está tomando temperatura.Uno de estos sectores integra la Cimbra, autora del pedido de implementación de licencias de importación, que reúne a fabricantes de componentes y partes y a las 10 productoras de bicicletas de consumo masivo. Por otro lado, se encuentra la Cámara de Comercio e Industria de Bicicletas, Partes, Rodados y Afines (Commbi), que a su vez está integrada por importadores y fabricantes que además apuestan a productos de mayor valor agregado, entre ellas Vairo y las cordobesas Tomaselli, Bicicletas Enrique y Wal-Her."Entre quienes piden las licencias están empresarios fósiles, que esperan que el Estado les de todo. El 80 por ciento del mercado quiere avanzar, pero de esta manera no se puede", advierte Españón, secretario de Commbi.El empresario asegura que luego de que se restringiera la importación, algunos fabricantes nacionales aumentaron sus precios hasta 200 por ciento y que esto terminó alentando el mercado negro, alimentado por el contrabando que crece en zonas aduaneras de Mendoza, Bariloche y Salta.Además, advierte que estos componentes se venden por Internet y que son utilizados por los armadores informales, lo que deja en situación de competencia desleal a los fabricantes formales.Por su parte, José Luis Tomaselli, vocal de la misma entidad, resalta que esta restricción afecta a segmentos como las mountain bike, las bicicletas de gimnasia y para tratamientos de salud y aquellas que tienen asientos especiales.Por su parte, el titular de Cimbra, Roberto Chiuchich, reconoce que la medida genera cierta incertidumbre entre los empresarios, como un efecto no querido por la medida."El Gobierno está decidido a defender este año el superávit comercial y todos los sectores empresarios estamos colaborando con ello. Si en estos momentos no hay componentes para fabricar Premium, la gente que consume este tipo de productos se verá limitada en su gusto, pero si hay que hacer economía de guerra para defender este superávit, habrá que ajustar allí donde se generan los problemas", resalta el empresario.Sin embargo, Chiuchich advierte que pese a los disensos ambas entidades empresarias mantienen diálogo con el Gobierno para tratar de abrir la importación para aquellos segmentos de productos que no se fabrican en el país.Al respecto, señala que en los próximos días se concretarán una serie de reuniones con funcionarios de la Secretaría de Industria con el objetivo de agilizar las licencias no automáticas de importación, para permitir el ingreso "en forma ordenada" de los productos que en lo que va del año se mantienen frenados.

