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Sin fatiga

El agotamiento al manejar se disminuye con buen descanso, comidas livianas y adecuarse al tránsito.

15 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Héctor Magnone (Especial)
Sin fatiga

El cansancio es el resultado de varias circunstancias. Conducir requiere de concentración y estado de atención permanentes. Al circular con fatiga o sueño, la concentración disminuye, se hacen más lentas las reacciones y se altera la capacidad de juzgar las situaciones. Ojos pesados, parpadeo constante y una necesidad de moverse todo el tiempo en el auto son algunos signos claros de cansancio, aumentando considerablemente el peligro al volante. Ante ello es importante saber qué hacer y cuándo detenerse.

Actitudes preventivas:

- Fresquitos: siempre descansar lo suficiente antes de viajar, tanto el conductor como los acompañantes.

- Programados: realizar paradas planificadas cada dos horas de viaje o cada 200 kilómetros recorridos. Ante situaciones que aumentan la fatiga se deberá acortar ese período.

- Gimnasia: al detenerse realizar ejercicios físicos y beber agua. Los acompañantes también deben salir del coche y procurar moverse.

- Con el mismo ritmo: adecuarse a las circunstancias de circulación y considerar el estado del tiempo y situaciones que puedan aumentar la fatiga. Mantener la velocidad como actitud preventiva.

- Bien informados: manejar los horarios, conocer el estado de las calles y rutas, la densidad del tránsito y cortes o interrupciones ayudarán a mantenerse atentos.

- "Look" adecuado: utilizar ropa liviana y de acuerdo a la temperatura del vehículo. El calzado debe ser cómodo y procurar que los abrigos no entorpezcan las maniobras.

- Con sol: conducir cuando hay luz disminuye considerablemente los riesgos y el cuerpo responde mejor.

Conductas inapropiadas:

- Velocidad insegura: conducir más rápido supone mayor atención y demanda física, por lo que el cansancio aparecerá más rápidamente.

- Dieta: no ingerir abundantes comidas ni exceso de calorías que aceleran el sueño y la fatiga. Lo ideal es comer frutas o algo liviano.

- Nada de alcohol: no manejar después de haber ingerido bebidas alcohólicas. Recordar que el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso y disminuye la capacidad física y psíquica del conductor.

- Medicamentos peligrosos: hay remedios recetados que pueden producir somnolencia, trastornos visuales u otros síntomas que afectan la manera de conducir.

- Equilibrio: evitar tomar el volante luego de haber soportado situaciones emocionales que puedan perjudicar nuestro desempeño en el tránsito. El estrés trae cansancio.

- No alterarse: no convertirse en conductor agresivo, evitar las discusiones y provocaciones en las contingencias de la circulación.

- De noche: conducir en horario nocturno triplica el peligro por las limitaciones psicofísicas, visuales y los trastornos del sueño.