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Motores más nerviosos

La potenciación, a través de la reprogramación de la unidad que gestiona el funcionamiento del motor, es una tendencia que crece.

20 de mayo de 2011 a las 12:02 a. m.
Elvio Orellana (Especial)
Motores más nerviosos

Hablar de personalizar a un coche hace aproximadamente cuatro años atrás significaba, indefectiblemente, referirse al tuning; es decir, someter al coche a cambios principalmente estéticos para otorgarle una imagen que lo diferenciara.

En la actualidad, y con una cultura del tuning ya en declive, la personalización de automóviles se viene emparentando cada vez más con lo que se denomina el "chipeo" de motores. O sea, una búsqueda de un nuevo comportamiento del coche que se logra, en una primera etapa, con la aplicación de un nuevo software en la ECU (Engine Control Unit) del vehículo. Esta unidad es un dispositivo que contiene un chip que comanda mediante un programa la función del motor.

José Menso es uno de los pioneros de esta actividad en Córdoba. El representante de la firma norteamericana APR, empresa referente en el mundo de esta modalidad, nos explicó las principales características del sistema.

Apuntes: el sistema

LOS MOTIVOS. ¿Qué lleva a los usuarios a buscar el "chipeo" de su coche? Según José Menso, la mayoría de los fabricantes configuran el motor de un vehículo para que no "explote" en su totalidad. De este modo, lo que genera el reseteo de la unidad de mando es una reacción progresiva, no sólo en bajas sino también en altas revoluciones.

En tanto, la ECU original queda grabada en un servidor, por lo que el cliente puede volver a la programación original del vehículo si así lo desea luego.

EL PROCESO. El resultado deriva en una mayor cantidad de caballos de fuerza, entre otros aspectos técnicos; mejor reacción en bajas revoluciones y una velocidad final superior a la que se preveía en fábrica. Estos son básicamente los resultados que se obtienen tras someter al auto a lo que en la jerga se denomina el "remapeo". Es decir, suministrar por intermedio de un programa y de un cable una nueva configuración.

PRIMERA ETAPA. En esta fase sólo bastan 30 minutos para que el auto obtenga las nuevas directrices en su ECU. A partir de allí, empieza a circular con otro espíritu. Ni tuercas ni llaves complejas se utilizan para la potenciación del vehículo. Sólo se conecta una notebook al auto y en cuestión de minutos el trabajo concluye.

OTRAS FASES. Recién en las etapas dos y tres, y sólo para motores que disponen de turbo, el trabajo requiere de una labor más pormenorizada y una mayor inversión de tiempo y de dinero. "Esto demanda la compra de accesorios de origen norteamericano, por lo que hay que pensar en más dinero y en talleres que, por ejemplo, dispongan de un banco de prueba", explica Menso mientras prueba un Audi.