Autocrítica
El 90% de los accidentes ocurre por fallas de los conductores.
Para los centros especializados no hay dudas: el 90 por ciento de los siniestros corresponde a fallas humanas. Así afirman desde el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de Argentina (Cesvi Argentina). El vocero de esa institución, Gustavo Brambati, fue contundente a la hora de distribuir las responsabilidades, sobre todo en hechos con consecuencias fatales: "Ese porcentaje obedece a claros errores del conductor".
Brambati también reconoció que "las rutas toleran pocas equivocaciones de los conductores" y advirtió que "una ruta que no tiene banquinas deja muy poco lugar para la maniobra y genera tensiones fatales". Del mismo modo, manifestó que el ancho de algunas carreteras pone a quien maneja a "pocos centímetros del carril contrario y, ante una mínima maniobra, ya lo cruza al carril opuesto y eso genera un choque de magnitud".
Muchos autos, pocas rutas. El parque automotor creció mucho en los últimos tres años y eso repercute directamente en el tránsito urbano y rural. Para Cesvi, este aumento debe acompañarse con una infraestructura que recién comienza a desarrollarse en el país.
Esta situación incide directamente en el número de accidentes y, por supuesto, en la cantidad de víctimas. Brambati aclaró: "Es necesaria la transformación de los caminos pero también hay que trabajar sobre la formación de los conductores desde chicos para conseguir una conciencia vial distinta. Esto es fundamental".
La velocidad. En ese contexto, el exceso de velocidad resulta una causa habitual, según la asociación civil Luchemos por la Vida. "Es una falla muy común de los que manejan por las rutas argentinas. Autos modernos y veloces ocasionan accidentes generalmente graves y con consecuencias lamentables", expresó Alberto Gasparini, capacitador de la institución.
En tal sentido, estudios realizados por Cesvi revelan también que los choques en carretera se producen mayormente en las rectas y los más usuales son los impactos frontales. El adelantamiento resulta otra de las maniobras más peligrosas.
En tanto, hablar por teléfono junto a otras distracciones diversas completan el cuadro de las causas más frecuentes.
