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Abrir el paraguas

Lluvias intensas, granizo, viento y tierra son fenómenos meteorológicos que inciden en la conducción. La visibilidad se reduce, el coche pierde adherencia, y es necesario que el chofer preste más atención.

17 de febrero de 2012 a las 12:02 a. m.
Héctor Magnone (Especial)
Abrir el paraguas
(Gentileza Peugeot argentina)

Particularmente, en esta época del año las tormentas suelen ser repentinas, con fuertes vientos, intensas precipitaciones y, en diversas ocasiones, con granizo.

Estas condiciones adversas son la causa de graves incidentes que pocas veces los conductores de vehículos prevén. Las consecuencias suelen ser fatales y siempre tienen que ver con imprudencias o cuidados que el conductor debería haber tenido en cuenta.

Contar con el auto en condiciones y actuar con precaución conforman el mejor camino para evitar siniestros.

Qué tener en cuenta antes de poner primera: el clima

AGUACERO. Al llover, el agua se mezcla con la suciedad y el aceite de la calzada, condición propicia para derrapar. Ante ello, conviene reducir la velocidad, realizar desaceleraciones suaves y progresivas, encender luces antiniebla y mantener la buena visibilidad a través del parabrisas. Si aumenta la intensidad de la lluvia, lo mejor es detenerse en lugares seguros.

VIENTO. Impide mantener la trayectoria, frena el desplazamiento y obliga a realizar correcciones del volante en forma permanente. Por eso, los expertos aconsejan reducir la velocidad, tomar con firmeza el volante, maniobrar con suma precaución y extremar los cuidados en los adelantamientos.

INUNDACIONES. No manejar ni caminar en la calzada si hay importante corriente de agua desplazándose. Por otra parte, no se debe intentar cruzar caminos anegados. Bastan 15 centímetros de agua para llegar a los bajos del auto, generar pérdida de control y aumentar el riesgo de que se apague el motor. Con 30 centímetros, el vehículo flota sin control.

VIENTO Y TIERRA. En caso de visibilidad restringida por una tormenta de tierra, si se puede, no hay que entrar a la ruta. Otra opción es estacionarse en un parador. Durante la marcha, los especialistas aseguran que conviene reducir la velocidad a límites razonables y no encender las balizas porque éstas indican detención. Si por cualquier razón el auto se detiene, se debe descender y alejarse de la ruta.

GRANIZO. La granizada suele ocasionar severos daños a la carrocería de los automóviles. Si sorprende circulando, hay que intentar detenerse en un lugar resguardado.

Los árboles no suelen ser un buen recurso, porque los vientos pueden resultar fuertes y se pueden caer ramas poniendo en peligro a los ocupantes.

En caso de no tener alternativas, lo primero es salvaguardar a las personas del coche. Un par de mantas viejas brindan protección a la carrocería.