El vino suma una estrella
La primera bodega de Foster. Pocas tipologías le deben quedar en el haber al gran “lord” de la arquitectura, y la bodega era una de ellas.
Apenas se distingue a lo lejos, en medio del paisaje, la estructura que alberga las instalaciones de Bodegas Portia, parte del Grupo Faustino, empresa líder en la producción vitivinícola española. Algo en ella recuerda a un edificio militar semielevado, señala el jurado del Premio Riba que este año la ha distinguido entre las mejores obras de Europa. Y también desliza, casi a modo de una atrevida apreciación, que en una primera impresión, el edificio parece ajeno a la obra de Foster, tanto en su aspecto material, como funcional. Sin embargo, apenas nos adentramos en una observación más profunda, se descubre un edificio que es una auténtica obra maestra, en el que el complejo proceso de la elaboración del vino se ha racionalizado de una manera tan eficiente como elegante.
Inspirada en el vino. Orgullo de esta tierra, ubicada a 150 kilómetros al norte de Madrid, la construcción de esta bodega costó nada menos que 25 millones de euros, de los cuales un millón fue aportado por el gobierno de la región de León y Castilla.
Encargado en 2006 a Norman Foster, el edificio fue inaugurado el año pasado en medio de una gran fiesta.
Para el arquitecto británico, representaba un gran desafío, ya que nunca antes había diseñado un edificio para una bodega. Según sus propias palabras, recogidas por Diariodesign, “ha sido una oportunidad de empezar desde el principio, de examinar los diferentes estadios de la producción, y de crear finalmente las condiciones ideales. El vino ha sido el punto de partida, así como la belleza de la Ribera del Duero”.
La bodega está realizada con materiales que incluyen los que participan en el proceso de elaboración del vino: al clásico hormigón se agregan la madera (de las barricas), el acero (de los tanques) y el vidrio (de las botellas). En total, son 12.500 metros organizados en tres plantas en forma de estrella (o trébol) cuyos tres brazos corresponden a las distintas zonas de elaboración, fermentación y crianza del vino. El núcleo, sobre el que se encuentra la tolva receptora de las uvas recolectadas, actúa también como centro de coordinación, incluyendo tienda, sala de cata, auditorio, sala de reuniones y cafetería.
Obra: Bodegas Portia.
Cliente: Grupo Faustino.
Ubicación: Gumiel de Izán, Ribera del Duero (España).
Proyecto: Norman Foster and Partners
Superficie total: 12.500 m2.
Superficie neta: 11.300 m2.
Año de proyecto: 2006.
Año de inauguración: 2010.
Fotografías: Javier Gutiérrez Marcos.
1millón
De botellas de vino tinto al año es la capacidad de producción de esta bodega, que se encuentra en el corazón de la región vitivinícola Denominación de Origen Ribera del Duero.
Respeto por la naturaleza
En el proceso de elaboración del vino, lo saben los expertos, respetar los tiempos de la uva y de la naturaleza es fundamental.
Foster y equipo asistieron a dos vendimias para poder empaparse del mágico proceso de creación de un vino desde sus orígenes, y reflejarlo en el edificio.
Así, se ha logrado un diseño perfectamente funcional a las necesidades de una bodega y que cumple con los principios de la arquitectura sostenible, algo que ya es sello distintivo de Foster.
Por ejemplo, los dos volúmenes en los que tienen lugar los procesos de envejecimiento se encuentran enterrados aprovechando la pendiente del terreno, para que las uvas cosechadas caigan naturalmente, según la ley de la gravedad.
También todo el edificio está semienterrado, para sacar provecho de las propiedades geotérmicas aislantes de la tierra.
El ala donde se encuentran los tanques de fermentación está descubierta, para permitir la salida del CO2 durante este proceso. También se han incorporado células fotovoltaicas en la cubierta, para transformar la energía solar.

