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El sabor de lo que perdura

Diferentes sensaciones en ambientaciones pensadas para brindar calidez y reposo, “como en casa”, dentro del clima místico de un antiguo galpón.

15 de octubre de 2011 a las 12:02 a. m.
Roger Berta
El sabor de lo que perdura

Tras una fachada con un incipiente estilo art decó, un viejo galpón se desarrolla bajo grandes cabriadas de madera. Un sitio que con el tiempo fue destinado a diversos usos: salón bailable, cine y mercado, ubicado en la calle Belgrano de barrio Güemes, dentro de una zona muy urbana, rodeado de anticuarios y paseos culturales.

Respirar el tiempo. La idea conceptual de la intervención partió de la mano del concepto que se aplicaría en la decoración final.Teniendo como caja contenedora el viejo galpón, se buscó lograr un bar en donde se siga respirando el tiempo, a través de muebles y objetos antiguos reciclados, que conforman lugares de estar al modo de grandes livings, como si fuera una casa. El equipamiento diseñado configura a la vez una especie de jardín.

Para generar distintas situaciones espaciales, se ejecutó un entrepiso en uno de los laterales -para acotar el gran recinto- y en el medio de la doble altura se ubicó una gran barra central, con un cielorraso alto de madera, para seccionar el espacio longitudinal. Barra que a su vez se enterró, de manera que el plano de su mesada quede a la misma altura que las mesas, tratando de no perder las visuales y la continuidad espacial del contenedor original.

Sentir lo natural. También aparece la idea del verde como eje central. La vegetación abraza al lugar dándole una atmósfera natural luego de traspasar la fachada de líneas duras, muy geométricas, la cual se respetó en todo sentido, acentuando la imagen de lugar reciclado y preservado.

Es así, que se armó un muro vegetal en la fachada, opuesto al entrepiso, y se reemplazaron las chapas existentes por chapas de policarbonato, para propiciar una apertura en el techo y captar la luz del exterior.

Las plantas, las telas aplicadas en sillones, sillas, banquetas y lámparas, la madera de pinotea, las antigüedades en muebles y objetos, y la iluminación natural y artificial, fueron pensadas para lograr un ambiente cálido y de reposo -in home- para que los visitantes se sientan contenidos, debajo de las antiguas cabriadas y el techo de la barra central. Un altar con la Virgen de Fátima participa también del lugar.