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Protección y diseño

Versatilidad y estética. Novdedosos y sofisticados, los toldos actuales presentan atractivos diseños, conjugaos con innovadores sistemas de funcionamiento y control.

14 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Sara Bongiovanni
Protección y diseño
Atractiva flexibilidad. Excepto los de estructuras fijas, pueden recogerse o desplegarse según cada situación. Y, según el tipo de género a elegir, también pueden ofrecer cubiertas impermeables (Roger Berta).

Los toldos se eligen como cubierta, especialmente en sectores donde no es recomendable cubrir en forma permanente. Así ocurre, por ejemplo, frente a ventanales orientados al norte: en invierno los rayos del sol son óptimos para los ambientes, pero en verano es conveniente protegerlos del calor. En función del sol. Según cada orientación, se sugieren distintos tipos de toldos.

En espacios orientados al oeste, donde los rayos del sol están muy bajos en el verano, no serán suficientes los toldos de cubierta horizontal, pero sí los que tienen brazos de punto recto, que pueden inclinarse y generar una protección vertical a los rayos de la tarde. Los de brazos invisibles, por el contrario, mantienen fija su inclinación y no alcanzan a proteger de la incidencia solar, en el verano.

En otras orientaciones, para cubrir sectores de las terrazas, balcones descubiertos y para conformar galerías en el jardín, se puede optar entre las distintas alternativas de toldos horizontales. En todos los casos, el viento es su enemigo reconocido, si bien los toldos fijos y algunos modelos de punto recto son más resistentes que los de brazos invisibles. Variedad de géneros. Tradicionalmente, los toldos se confeccionan aprovechando las ventajas de las lonas vinílicas: plásticas de PVC reforzadas . Si bien son las más económicas –y de fácil mantenimiento– poseen la desventaja de levantar temperatura con la luz solar, por lo que son menos resistentes y frescas que las acrílicas, que son permeables al aire.

Las más solicitadas, según los especialistas, son las acrílicas, sean con tejidos nacionales o importados (españolas, francesas y americanas). Vienen con tratamiento UV, no se resecan ni deshilachan, cuentan con tratamiento antihongos y son de colores firmes que aseguran su durabilidad. Lisas o rayadas, y en una amplia gama de diseños y colores, son muy livianas, lo que las hace muy recomendables para toldos de brazos invisibles.

Otra alternativa, son las telas microperforadas, tipo screen, que funcionan muy bien como pantallas solares y permiten el paso de las visuales. Cabe mencionar, que la lona es un factor determinante en el costo de un toldo. Distintos sistemas. Hay toldos fijos o rebatibles con distintos tipos de estructuras y materiales. Entre los más comunes, figuran los toldos con brazos de punto recto, de accionamiento manual o motorizado. En zonas muy ventosas, se sugiere este tipo de toldos frente a los de brazos invisible, ya que a pesar de sus muchas ventajas, no son los mejores aliados contra el viento. Su funcionamiento se basa en el abatimiento frontal de los brazos.

No obstante, los más innovadores y destacados son los de brazos invisibles, constituidos por un frente y dos brazos articulados de aluminio –que trabajan como tensores– los cuales se pliegan y permiten disimular el toldo. Desplegados, no obstaculizan el paso: no necesitan columnas ni otros puntos de apoyo. Se instalan con distintas inclinaciones, según cada necesidad. Pueden adaptarse tanto a pequeñas como a grandes superficies, en variedad de medidas. El ancho máximo para dos brazos es de seis metros. En toldos de mayores anchos -pueden ser de hasta 10 ó 12 metros- se aconseja apelar al sistema motorizado.

Otro modelo muy actual, especialmente indicado para cubrir pérgolas, aunque también apto para estructuras de hierro, es el toldo romano. Consiste en una serie de guías por la que se desliza la lona, pudiendo quedar bien tensa o con atractivas ondulaciones. Dentro de los tradicionales, sigue vigente el toldo en forma de capote, el cual protege los laterales.

Sólo como referencia, un toldo de 3,50 m de ancho por 3,10 m, de lona acrílica importada, cuesta aproximadamente .800 si es manual; y si es motorizado.

Más confort

Muchos de los sistemas de toldos actuales pueden motorizarse. En algunos modelos, es aconsejable motorizar –por ejemplo– los toldos de brazos invisibles de más de cinco metros de ancho, para permitir su fácil funcionamiento. Para esto, se instala un equipo oculto dentro del tubo de enrolle, que permite manejarlos con botonera de superficie o bien desde un control remoto. También estos toldos pueden domotizarse, como cualquier sistema eléctrico.

Otra alternativa que suma comodidad, son los toldos con sistemas automáticos que funcionan con sensores de lluvia, sol y viento. Así el toldo se despliega cuando la luz solar es muy incidente o se repliega ante un fuerte viento. La motorización tiene un costo que oscila entre los .000, según las dimensiones del toldo y la procedencia del motor. Los sensores cuestan aproximadamente , dependiendo de las dimensiones del toldo y de las características del sistema.