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De loft a hogar

La casa surge de las necesidades originariamente planteadas por un único usuario y que finalmente devino en un hogar para tres integrantes.

25 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
Roger Berta (Especial)
De loft a hogar

La vivienda consiste básicamente en un gran espacio contenedor que reúne sus diferentes funciones y se desarrolla en dos niveles.

Su tipología surge de las necesidades de un único usuario, quien partió de la idea conceptual del loft, pero finalmente devino en la matriz de un hogar, ya que la casa alberga a un grupo familiar de, hasta el momento, tres integrantes. Mutabilidad que marcó el proceso de concepción desde el comienzo.

En secuencias. La propuesta se articula en la secuencia funcional de ingreso, recibidor, espacio social, más cocina, lavadero y toilettes, en planta baja, "estirando" las posibilidades del estar comedor hacia una galería que opera como natural expansión de este ámbito.

Los espacios íntimos están resueltos en el nivel superior. Se accede por una escalera que en planta baja rompe el contenedor, generando un cambio de ritmo a nivel volumétrico, una síncopa entre el núcleo social y privado, que se manifiesta en corte, en altura, no a nivel planimétrico sino volumétrico. Se entiende entonces la resolución funcional desde el volumen y no de la planta como instrumento proyectual.

Crecer. Asimismo, la condición del encargo contemplaba la ampliación, la cual se proyecta a través de un volumen que pasa a formar parte del prisma rectangular inicial, aumentando su escala pero conservando sus premisas formales.

En un comienzo, cuando respondía al tipo ¨loft¨, el dormitorio balconeaba sin cierre hacia la doble altura del estar comedor. En la actualidad, ya convertida en hogar, el dormitorio se cierra con tabiquería, generando la adecuación del programa a partir de recursos mínimos previstos en la etapa de proyecto.

El sol como oportunidad. Los proyectistas, proponen una arquitectura que comparan con los primeros racionalismos argentinos, específicamente a la producción del arquitecto Wladimiro Acosta, quien desarrolló una arquitectura de formas claras, sintéticas, de escala moderada, donde el plano conjuga formas, como la combinación de balcones y viseras, que Acosta denominó "sistema Helios", para el control del asoleamiento.

Allí el plano es el delineador de la forma, una suerte de cin­­­ta material que de acuerdo a la oportunidad será horizontal o vertical.

Así, se avanza más allá de la voluntad formal, a través de la adecuación de las condiciones objetivas de la habitabilidad contemporánea.

Los diseñadores dicen: “Sin mayores pretensiones, rescatamos la producción de aquella arquitectura de líneas abstractas, oportuna para nuestras economías, de formas aún contemporáneas (donde ya ha transitado casi un siglo), que resuelve de manera óptima el programa, haciendo un uso eficiente, compacto pero habitable, de la superficie disponible y convirtiendo la condición del asoleamiento en oportunidad plástica y orgánica, donde la forma vive y dibuja un contorno que al interactuar con el sol, ofrece múltiples e intangibles geometrías, tramas y líneas derivadas de la luz que pretenden arribar al objetivo máximo de la arquitectura, el de conmover a quienes la habitan”.

Ficha técnica

Obra: Vivienda en San IsidroLocalización: Villa Allende, CórdobaSup. terreno: 606 m2Sup. cubierta + semicubierta: 202 m2Sup. ampliación: 75 m2Proyecto: Arquitectos María Laura De Pauli y Martín Rafael LópezConducción técnica: Arquitectos De Pauli, López y VillagraEstructura: Ing. Ernesto Guillermo BühlerAño de proyecto: 2008Año de construcción: 2009