Daño en ascenso
Cuando la capa aisladora no cumple su misión. Relevamos soluciones para detener una de las patologías más traumáticas en las construcciones.
Si bien la humedad no es atractiva en ninguna de sus variantes, las que provienen -por ejemplo- de las cubiertas o por pérdida de alguna cañería, una vez identificadas, son en general fácilmente solucionables. En cambio, si se trata de humedad que asciende a través de la capa aisladora, vale destacar que la única solución totalmente segura y definitiva es la recuperación de dicha capa, trabajo muy dificultoso y de altísimo costo que, frecuentemente, cuando se evalúa se descarta. No obstante, el mercado ofrece algunas variantes que en muchos casos resultan acertadas, según cada problema.
Diagnóstico necesario. La humedad ascendente está vinculada al fenómeno de capilaridad. La capilaridad es la propiedad que tienen los fluidos de alcanzar alturas variables, cuando se sitúan en el interior de tubos de pequeño diámetro o capilares.
Para evitar que la humedad ascienda desde el suelo a las distintas partes de la construcción, es necesaria la correcta ejecución de la o las capas aisladoras. Si el terreno es plano y está al mismo nivel de los colindantes, con una sola capa horizontal correctamente ejecutada, los muros se encuentran bien protegidos del ascenso de humedad. Si hubiera diferencia de nivel deberán ejecutarse dos capas unidas por una vertical. Si las capas no han sido ejecutadas, como suele ocurrir en viviendas muy antiguas, o han sido mal ejecutadas, o están dañadas, deterioradas por el paso del tiempo, la humedad comienza a ascender y aparecen manchas. Se manifiesta generalmente como una franja oscurecida o acompañada de un borde superior con eflorescencias, a veces con abultamiento y desprendimiento del material.
Recuperar la capa. Como mencionamos anteriormente, recuperar la capa aisladora es la única solución segura y definitiva a este problema. Consiste en cortar por tramos, de aproximadamente un metro, los muros a la altura del piso -apuntalando debidamente las losas para evitar posibles movimientos de la estructura- y rehacer la capa tramo por tramo, cuidando que ningún sector de muro quede sin la correspondiente aislación.
Este trabajo implicará además de la rotura de muros y zócalos, reposición de mampostería, revoques, pinturas y demás trabajos adicionales.
Además de consistir en un trabajo muy costoso y lento, implica desalojar cada recinto, por lo que excepto en aquellas propiedades de gran valor, tiende a evitarse.
Menos traumático. Una alternativa para controlar el ascenso de la humedad es el método de aplicación de inyecciones de silicatos, que reaccionan con los componentes alcalinos de los morteros y los de la masa de ladrillos. Se realizan perforaciones en el muro, con una mecha de un diámetro mínimo de 13 milímetros, a una altura de entre 10 y 25 centímetros por encima del zócalo, según el espesor. Los orificios deben tener una inclinación de 45 grados hacia abajo; estar separados aproximadamente 20 centímetros y superar los dos tercios del espesor del muro.
Cuando el producto impermeabilizante se inyecta, el líquido se difunde y forma una masa impermeable que sella los poros.
También brindan buenos resultados los métodos que se basan en invertir la carga eléctrica del agua y la pared, evitando que el agua ascienda, por diferencia de potencial:
- Método electrocinético: Se coloca un alambre de cobre continuo, conectado a una o varias jabalinas con descarga a tierra.
- Sistema de electroósmosis: Por medio de una antena que se introduce en la pared conectada a un equipo transmisor con conexión a una jabalina enterrada.
- Método electromagnético: Se instala un dispositivo que emite ondas que inducen la diferencia de potencial en el muro.
Placas decorativas. Si bien no evitan el ascenso de la humedad, ofrecen una solución definitiva en paredes y techos, a través de placas que poseen un exclusivo proceso de evaporación controlada. Este proceso les permite actuar sobre la superficie dañada, eliminando humedad, salitre y hongos. El sistema ofrece una amplia gama de modelos, en placas de 0,6 por 0,6 por 0,01 metros de espesor, de fácil y rápida instalación. Son resistentes tanto a la flexión como a la tracción, 100 por ciento incombustibles y aislantes térmicos.
13 mm de diámetroMedida de los orificios que se realizan en los muros, para inyectar silicatos que conforman una masa impermeable que obtura los poros. Una de las variantes que ofrece el mercado como solución.
Otra alternativa
Morteros que dejan respirar
Para el tratamiento de humedades en zócalos, una solución que da resultados bastante satisfactorios es la aplicación de un mortero especial, compuesto de cemento blanco, cargas minerales, aditivos orgánicos e inorgánicos. Para su aplicación en soportes antiguos, deben eliminarse completamente restos de otros revestimientos, suciedad, polvo, microorganismos, utilizando un limpiador biocida, indicado para este fin, o una disolución de agua y lavandina. Se debe sanear, como mínimo, hasta un metro por encima del extremo superior de la mancha producida por la humedad y las sales.
Se puede aplicar sobre ladrillo cerámico y común, piedra natural, bloque de hormigón y hormigón armado. Puede fratasarse o rasparse, quedando con una terminación rugosa.
Una vez aplicado el material, puede dejarse visto o revestirse, pero no se debe revestir con materiales poco transpirables (pinturas plásticas, esmaltes, etc.). Se recomienda pintura a la cal o látex para cielorraso. Una bolsa rinde aproximadamente un metro cuadrado y su costo oscila en los $ 110.

