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Calor desde el piso

Como ríos subterráneos. Los pisos y zócalos radiantes ofrecen una interesante opción de confort, diseño y calidad.

22 de mayo de 2010 a las 12:02 a. m.
Calor desde el piso

Diferentes alternativas conforman el mundo de la calefacción y su elección está determinada por varios factores. En este sentido, es conveniente analizar cuál será el modo de calefacción, antes de iniciar la construcción de una obra. Se deben tener en cuenta las dimensiones de los espacios, para establecer las calorías necesarias, los costos de instalación, el consumo estimado y, asimismo, las cuestiones estéticas.

En ese marco, el piso y el zócalo radiantes son dos propuestas óptimas para pasar un invierno agradable. Todo ello, con bajo costo energético, sin contaminar el aire y la seguridad pertinente. En el piso. El suelo o losa radiante se recomienda para calefaccionar grandes superficies. Se trata de la emisión de temperatura desde el piso, por radiación, cuya trasmisión de calor se realiza por diferencia de temperaturas entre los cuerpos. De esta manera, se evita que existan movimientos de flujo de aire, como cuando la calefacción es por convección, en el caso de los radiadores, o por emisión de aire, como en los sistemas centrales.

Funciona a través de una caldera mural o de pie, y una red de tuberías de polietileno -colocadas en el contrapiso- que conducen agua caliente a baja temperatura (35º ó 40 º centígrados), en forma de serpentina. Así, se obtiene calor homogéneo en todos los ambientes. Las tuberías de agua se distribuyen sobre el contrapiso e interponen un aislante térmico, para evitar que el calor se disipe hacia la planta inferior. Sobre las tuberías se pone una capa de mortero de cemento y arena, y luego el solado, que tiene que ser de un material poco aislante del calor (piedra, baldosa cerámica, entre otros). No se aconseja su uso con alfombras y si los pisos serán de madera, es necesario tomar los recaudos suficientes, para evitar movimientos y dilataciones del material, frente a los cambios de temperatura. Por tal motivo, es necesario que posean un adecuado tratamiento de secado y estacionamiento.

La capa superior requiere un espacio mínimo, entre la losa y el mortero, de 4 cm; como así también, para conseguir un buen funcionamiento, el espesor de la carpeta tiene que ser de 5 ó 6 cm.

Es primordial realizar la instalación durante la edificación de la obra, ya que el tendido de las cañerías debe efectuarse en las primeras etapas de la construcción. Su costo se estima, para una casa de 200 m2, en alrededor de 4 mil dólares. A lo que se le deben sumar unos 2.500 dólares de mano de obra y materiales básicos (poliestireno expandido, malla cima, caños, colectores y caldera). En el zócalo. Por otra parte, el sistema por zócalo radiante garantiza un efectivo rendimiento que se encarga de proveer calor también a través de una cortina de aire que se expande sobre paredes y vidrios. Si bien la distribución de la temperatura no es tan regular como en el caso del piso radiante, en este caso actúa instantáneamente, ya que utiliza una cantidad mínima de agua.

Su colocación es simple: se realizan perforaciones pequeñas para pasar un caño fino y se levantan zócalos dando lugar a un gabinete en chapa, de hierro galvanizado. La circulación de agua o vapor por tubos aletados genera la cortina de aire caliente.

Su rendimiento, según el modelo, varía entre las 700 y 8.400 Kcal, por metro lineal. Se aconseja en grandes superficies acristaladas. Son silenciosos y estéticamente discretos. No producen sequedad y brindan un calor parejo. Entre sus ventajas se destaca la posibilidad de combatir humedades en paredes.

35° CIdeales para el cuerpo.El agua caliente que circula ronda los 35° o 40° C y produce un calor homogéneo, de abajo hacia arriba, lo cual provoca un confort apropiado, que mantiene más temperatura en los pies que en el sector de la cabeza.

Un sistema invisible. La losa radiante ofrece un eficaz reparto de calor, tanto en sentido horizontal como vertical. La instalación es sencilla y se realiza durante la construcción de la vivienda. Es preciso utilizar materiales de buena conductividad, como la cerámica.

Otras variantes

Opción eléctrica

El piso radiante eléctrico es una buena solución para los lugares donde no llega la red de gas natural o su provisión es muy cara. Actúa por medio de un tendido de cables calefactores que se instalan en el contrapiso. Se deben colocar en obra y cuidar la aislación térmica debajo de la instalación.

Como no implica el uso de calderas y equipos, se ahorra espacio y se evita mantenimiento. Asimismo, permite racionalizar el uso de la energía, ya que un sistema de sensores determina la temperatura del ambiente y, al alcanzar el clima buscado, se apaga.

Si bien no es muy económico plantea la posibilidad de un encendido sectorizado y así regular cada espacio con termostatos individuales. No tiene mantenimiento porque no tiene desgaste, no genera pérdidas ni suciedad y al no utilizar agua brinda un agradable calor seco.