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Un buen gusto especial

Un ambiente particular para el guardado y buena conservación de los vinos en casa es un sueño que requiere para su realización más cuidados que superficie, más creatividad que presupuesto.

26 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Un buen gusto especial

Si bien lo óptimo es disponer de un rincón enterrado o semienterrado, a la hora de pensar en una bodega en casa, cualquier espacio es posible, tomando los recaudos necesarios para lograr  la temperatura y humedad requeridas,  y  controlando la aislación sonora y el ingreso de luz natural, que puedan atacar las propiedades del vino.

Como principal sugerencia, es preferible que este ambiente sea de dimensiones mínimas, pero que sólo se destine a este apreciado bien. Si se utiliza la bodega para almacenar otro tipo de alimentos -como fiambres, quesos, verduras, conservas- los olores que estos productos generan pueden afectar el reposo del vino.Elegir el lugarEntre las condiciones, lo primero a lograr es "tener el vino a mano". Lo óptimo es pensar la bodega cerca de aquellos sectores de la casa donde se consumirá. En muchos casos, inclusive, la cava se torna un lugar de encuentro, como antesala de los espacios sociales -comedor o quincho-, disponiendo allí una mesa o barra para degustar.

Según cada esquema tipológico, puede ubicarse en el quincho o en el área más privada de la vivienda. El lugar debe estar lo más protegido posible del ingreso de luz natural. También los ruidos pueden alterar la conservación del vino.

De ser posible, no ubicar la bodega cerca del garaje y lejos de la calle, para evitar que las vibraciones que generan los motores afecten a las botellas.

Si bien es óptimo que la cava esté enterrada, es necesario disponer de una ventilación directa al exterior, a través de conductos que generen la recirculación del aire. Temperatura y humedad El ambiente donde se dispongan los vinos debe ser fresco, además de ventilado. La temperatura ideal a mantener en la bodega es entre 14 y 15 grados, tratando de evitar cambios bruscos de temperatura. El  máximo de oscilación térmica no ha de superar los 2º C, de variación  diaria. Evitar la cercanía con fuentes de calor como hogares a leña, un horno, el anafe, etc.

La humedad también es un factor determinante, ya que su ausencia puede resecar el corcho, permitiendo el ingreso de aire en la botella. Su exceso, por otro lado, genera la aparición de hongos y el deterioro del corcho. Conviene que la humedad relativa del aire esté en torno al 70 por ciento. Si no se logra con las condiciones propias del ambiente, debe colocarse un humidificador o, simplemente, un recipiente con aserrín y agua. Suelos y paredesEl tratamiento del suelo y las paredes ofrecen una función higrométrica muy importante, siendo recomendables los materiales más rústicos o porosos que absorben la humedad, como los ladrillos a la vista, losetas porosas,  etc. Los suelos de tierra son ideales para este ambiente y otorgan "una onda muy especial". El piso de piedra partida, a su vez, conserva la humedad y absorbe las vibraciones.

Botellas  a la vistaEn la cava, las botellas deben ubicarse en posición horizontal, o levemente inclinadas hacia abajo, un 30 por ciento, para permitir que el vino mantenga el corcho húmedo e hinchado, e impida la entrada de oxígeno.

Una simple estantería contra las envolventes pueden transformarse en el botellero óptimo: de madera, con estructura de caños, hierros redondos, aluminio o estantes de obra, entre tantas opciones.

También las botellas pueden ubicarse unas sobre otras en forma de pirámide.

Casilleros de madera o conformados con estructuras de hierro, acero o aluminio, permiten un mejor acceso a las botellas.