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Limitando las visuales

Muros y cercos. Por seguridad, por privacidad, por funcionalidad o bien sólo por estética, cada vez con más frecuencia se eligen los límites físicos frente a la fachada.

26 de noviembre de 2011 a las 12:02 a. m.
Limitando las visuales
Piedra, chapa y creatividad, dan identidad a una fachada que se oculta.

Si bien en los “countries” y barrios cerrados no es una tendencia muy frecuente delimitar las visuales hacia la casa con un límite físico, es una opción muy elegida hoy en los lotes urbanos y suburbanos.

Las tapias -en diversidad de diseños y materiales- se imponen hoy como una parte más de la solución de las fachadas, en total conjunción con estas, y aún como frente mismo de la casa, en la que se proyectan los detalles estéticos que darán identidad a la construcción.

Seguridad, intimidad, funcionalidad. Si bien los límites sobre la línea municipal, o muy próximos a ella, en algunas propuestas se determinan en función de maximizar la seguridad -sea contra el avance de extraños o bien para proteger el jardín de la presencia de animales-, en otras ocasiones sólo se pretende optimizar la privacidad, generando un límite físico y visual.

En muchos casos, un amplio retiro de la vivienda desde la vereda genera un gran espacio verde hacia el frente, exigiendo algún tipo de límite para el mejor aprovechamiento de este espacio exterior, frente a la casa. Así, el jardín de la fachada puede extenderse e integrarse totalmente al patio, y un espacio generalmente solo destinado al desarrollo del paisajismo, se transforma en un ámbito más de uso, donde se puede ubicar una atractiva zona de permanencia al aire libre. En algunos proyectos, esta variante es exigida por la orientación de la vivienda, que invita a desarrollar este sector del jardín como un área de estar, por su mejor orientación.

De estilo y materiales. Si el límite finalmente será la imagen de la casa hacia la calle, bien vale desarrollar al máximo sus detalles.

La tapia deberá mantener el estilo de la vivienda, conformando un todo con ella. De todas las alturas posibles y de los más variados materiales, los muros pueden materializarse con soluciones de obra, sea mampostería revocada, hormigón visto, piedra natural en sus infinitas variables o, también, con otro tipo de límites, como madera, vidrio, metal, etc…

Si se pretende sólo un límite al avance físico de personas u animales, las transparencias son la mejor opción. Se imponen hoy tapias de vidrio, con mínimas estructuras de soporte -metálicas o de madera- que permiten visualizar la totalidad de la fachada y suponen límites físicos reales.

Pero también, especialmente, se pueden generar barreras con estructuras metálicas, desde la más grande diversidad de rejas de hierro, estructuras con tejidos de alambre en modernos diseños, etc.

También la madera ofrece múltiples opciones: desde resoluciones más naturales, como troncos o durmientes, colocados superpuestos en forma horizontal o verticales, conformando tabiques con distintos grados de transparencia a las visuales, según la separación elegida; a resoluciones más contemporáneas, como tablillas de maderas naturales o sus opciones más tecnológicas, que apuntan al bajo mantenimiento, como tablillas de PVC o maderas tecnológicas.

Los tabiques resueltos con materiales tradicionales no encuentran límites en la creatividad: planos que se superponen; muros con largas rajas horizontales; perforaciones verticales; entrantes y salientes que dejan lugar a las especies verdes…

La combinación de alternativas -piedra y madera; aluminio y vidrio; mampostería y vidrio, etc.- especialmente recomendada para crear ritmo cuando se trata de extensas superficies, puede hacer del límite de la fachada el centro del diseño de los exteriores.

Generar límites también es posible solo con el verde, eligiendo adecuadamente las especies que, formando parte del resto del paisajismo, lograrán los posibles objetivos buscados: límites físicos o visuales, mayor seguridad, mayor intimidad…

A medida de la necesidad

De todas las alturas y recursos posibles, estos límites pueden materializarse con mampostería revocada, hormigón visto, piedra, madera, vidrio, metal…

E incluso con el verde de algunas especies.