A todo color
La moda de los últimos ’60 retoma su presencia en los ambientes actuales.
Tanto la arquitectura como el interiorismo manifiestan –en todos los tiempos– las más diversas circunstancias sociales. La sociedad cambia y los ambientes que la acogen deben dar respuestas a las distintas necesidades de cada época. Sea como expresión de aceptación o de rebeldía. Así surge el pop, en la década de 1960, como una clara manifestación artística que representaba a la cultura industrial, tecnológica, capitalista y consumista de Londres, primero, e inmediatamente después, de Estados Unidos.
Estilo o expresión que se popularizó con imágenes visuales de muy fuerte impacto, por la osadía de colores y la ironía de sus conceptos. De las artes plásticas, el pop no tardó en extender su influencia a los ambientes, tiñéndolos de colores intensos, estampados osados, muebles plásticos, e imágenes que fueron los íconos del movimiento.
Pero si bien el arte pop, surge como expresión de esa época, resurge una y otra vez hasta nuestros días, hoy como una variante más de la tendencia retro, que se inmiscuye en los espacios simpatizando con el interiorismo contemporáneo, rompiendo su neutralidad de colores y formas simples con una especial gracia. Un mueble, un cuadro o sólo cojines y pufs de colores estridentes y estilo pop, pueden remitir a las ambientaciones de los '60 y poner un toque descontracturado en los ambientes.Todo pop. Para los fanáticos, hoy se consiguen variantes de empapelados psicodélicos con grandes estampados, de círculos y grandes flores; pufs y sillas con diseños de ese momento y colores muy estridentes; graciosas luminarias, así como géneros para tapicería que refieren al estilo.
No obstante, estas ambientaciones se recomiendan para espacios juveniles, como dormitorios adolescentes o monoambientes pequeños, que pueden renovarse fácilmente, dado que los tonos y el impacto visual de las formas, puede cansar con el tiempo.Pautas sesentistas- Exceso de geometría. Círculos, rectángulos y triángulos, generalmente delineados, al igual que flores, prevalecen en los estampados de tapicerías, cortinas o papeles pintados.
- Muebles de formas sinuosas: Sillones, lámparas y sillas, de materiales plásticos y graciosas formas. También enchapados en madera, de líneas puras, incorporan metales y plásticos en los tiradores y detalles.
- Paredes empapeladas con diseños psicodélicos y estampados osados. Las curvas persiguen las líneas ergonómicas y estilizadas.
- Los accesorios: las moquetas, las cortinas de oropeles y pedrería, el vidrio, las alfombras de pelo largo y mantas con colores intensos y motivos geométricos.
- Infaltables, las reproducciones de las obras de Andy Warhol: las latas de conservas Campbell , las botellas de Coca-Cola en cuatro colores, o las imágenes de los íconos del cine, como Marilyn Monroe; y el cómic como expresión artística.
- Atrevidas combinaciones de colores intensos. En tapicería, empapelados, muebles y objetos: verdes, naranjas, fucsias, turquesas...
En su origen
Una imagen popular
El pop art (del inglés “arte popular”) surge como movimiento artístico en Inglaterra, a mediados de 1950; y más cerca de 1960 en Estados Unidos, siendo la década del ’60 la de mayor auge, en este país.
Se nutre de la cultura de masas de la nueva sociedad industrial que crece tras los años de depresión de posguerra. Es la expresión plástica de una sociedad caracterizada por la tecnología, el capitalismo, la moda y el consumismo: también el arte deja de ser único e intenta ser en serie y popular. Los precursores del arte pop americano son Jasper Johns y Robert Rauschenberg y el grupo lo forman Andy Warhol, Jim Dine, Roy Lichtenstein, James Rosenquist, Robert Indiana, Tom Wesselmann y Claes Oldenburg. Los orígenes del arte pop se encuentran en el dadaísmo, si bien el pop intenta romper con aquel, como con la cultura elitista existente.
Se destaca por utilizar imágenes de la cultura popular norteamericana, especialmente aquellas que invadían los medios de comunicación masivos: objetos de uso cotidiano, anuncios publicitarios, cómics, aislándolos de su contexto y en osadas combinaciones con otros elementos… El pop construye nuevos objetos, siempre a partir de imágenes tomadas de la vida diaria. En cuanto a las técnicas, repite en sus obras el colaje y el fotomontaje.

