Sin fronteras
Renovadas formas de habitar. El diseño de muchas viviendas actuales deja de lado la tradicional división de paredes y puertas, para generar grandes superficies multifuncionales.
La clara interconexión de espacios dista mucho de ser una innovación de los últimos tiempos, ya que su origen se remonta al primer racionalismo, aquel que impuso la planta libre, los espacios integrados y una nueva forma de integración de la casa con su entorno. Ya por 1951, Mies van der Rohe diseña la Casa Farnsworth, uno de los más famosos ejemplos de arquitectura doméstica moderna. Hasta ese entonces, otra era la funcionalidad que se concebía para la casa, proyectada como una sucesión de estancias totalmente separadas unas de otras.
Luego, en los años ‘70, surge el loft en el Soho de Nueva York, una tipología que lleva al extremo la concepción de espacios interconectados. Se trata de grandes superficies -por entonces viejas fábricas abandonadas o galpones- ocupadas en un inicio por estudiantes y artistas, en búsqueda de espacios económicos, que integraban trabajo y vivienda en un mismo lugar. Esta forma de concebir los espacios habitables se extendió con rapidez a superficies nuevas y, también, a superficies más pequeñas.
Hoy. A partir de las innovaciones que surgen con los esquemas racionalistas, maximizados con el surgimiento del loft y de una nueva forma de uso de la casa, acorde a los tiempos contemporáneos, las diferentes estancias se conciben mucho más integradas.
Lo social. Por lo general, son los sectores sociales los que más tienden a conectarse totalmente: estar, comedor y cocina se resuelven, en muchos casos, como un solo gran ambiente.
El estar comedor y la cocina comedor, son ya conceptos totalmente incorporados en los proyectos, así como el estudio vinculado al estar.
Inclusive el sector del quincho, con sus características de usos más informales, suele vincularse directamente a los ámbitos sociales.
Lo privado. Pero también el sector privado se diseña como una gran estancia contenedora de múltiples funciones, vinculando con total libertad el área de dormir con: el antebaño, el vestidor y, con frecuencia, el gimnasio, un sector de lectura o un spa.
Los espacios mínimos, pequeñas viviendas o departamentos logran también una mayor espacialidad con las plantas libres, sin divisiones y ambientes totalmente integrados.
La versatilidad de estas propuestas es otra de sus ventajas, permitiendo cambios en las ambientaciones, sin intervenciones de obra.
Versatilidad garantizada. Otra de las ventajas que ofrecen las superficies sin límites fijos, ya que permiten cambios en las ambientaciones, sin necesidad de trabajo de obra.
Dividir integrando
En estas resoluciones, las distintas funciones se sectorizan sólo con el equipamiento -en algunos casos- o con divisiones virtuales, que permiten aislar un tanto más ruidos o visuales. Muebles separadores, tabiques bajos, paneles de vidrio que permiten el paso de las visuales y una infinidad de opciones que se eligen para marcar las distintas áreas. El uso de distintos niveles -dos plantas o entrepiso- es otro recurso que permite separar algunas áreas, sin perder la comunicación entre sí. En muchos planteos, se separa en distintos niveles el sector privado del social, pero los espacios parecen fluir unos en otros, sin límites físicos marcados. Dormitorios o estudios que balconean al estar, el playroom en un entrepiso; son algunas soluciones muy repetidas en los partidos arquitectónicos actuales. La escalera pasa a ser el vínculo y se transforma en eje articulador y vinculante de las distintas áreas.

