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Delineando frescura

El diseño invita a rastrear opciones de solados exteriores, que respondan a los requerimientos de un sector sensible del jardín: los bordes de la piscina.

29 de octubre de 2011 a las 12:02 a. m.
Sara Bongiovani
Delineando frescura
Distintos recursos pueden sumar posibilidades para disfrutar, sin resbalarse ni quemarse.

Si los solados para el exterior presentan sus complicaciones, por sus elevados requisitos, con mucho más aún nos topamos a la hora de resolver los pisos que rodean la piscina. Pues además de ser resistentes, de bajo mantenimiento, antideslizables, requieren también ser atérmicos, lo que limita aún más el universo de propuestas.

Losetas en el perímetro. En la búsqueda de una imagen renovada para los bordes de piscinas y solariums, la gente se tropieza una y otra vez con la misma problemática: no hay ningún material aún que reemplace las prestaciones de las losetas atérmicas, de una estética muy atractiva, pero que no deja demasiada brecha a la creatividad.

Estas losetas son óptimas porque permiten desplazarse des­calzos y permanecer sin inconvenientes con el calor. Vienen en distintas marcas, de mejor y peor calidad. Están constituidas por una capa de base de arena, grancilla y cemento, y una capa superior de marmolina, cuarzo y cemento blanco, que le otorgan sus propiedades atérmicas. Vienen de 50 por 50 cm –la medida ideal para la vereda perimetral– y algunas marcas proveen piezas esquineras, escalones y piezas especiales. Las losetas pueden ser rectas o antidesbordes. El costo por unidad –estimado, según marcas– es de $ 23, las piezas rectas, y $ 32, con borde de terminación. Para su colocación, debe sumarse $ 30 por m2.

Si pensamos en madera. Para imprimir un toque de distinción, son óptimos los decks de madera, pero en nuestra región, este material requiere un mantenimiento periódico, para que su imagen no pierda el atractivo. Entre las maderas utilizadas, de más bajo costo, encontramos el pino y el eucaliptos impregnado. El precio estimado por m2 colocado es de $ 200.

Una opción en madera dura la representa el anchico. Si bien requiere mantenimiento soporta más las condiciones a las que estará expuesta. Su costo estimado por m2 colocado es de  $ 320. En tanto, de las opciones del mercado, el timbó resulta una de las mejores, si bien cuesta, aproximadamente, $ 400.

La teka –“la madera de los barcos”–, óptima para este tipo de solados, ya no es un material posible de adquirir en nuestra región, ya que por ser importado es de alto costo.

Los decks de PVC

Una alternativa a la madera, la constituyen los decks de PVC, que comienzan a imponerse en los exteriores, debido a sus  excelentes respuestas a los requerimientos técnicos de estos solados. Con una imagen similar, presentan la gran ventaja de no requerir mantenimiento. Formulados a base de PVC celular, reciclado y reforzado, optimizan las prestaciones.

Son ideales para colocar en terrazas, balcones, patios, jardines, cercos, y bordes de piscinas. Se destacan por su diseño moderno, durabilidad, alta resistencia al fuego, mayor estabilidad...

Su sistema antideslizante evita manchas y se presenta en  varios colores diferentes, según marcas: blanco, gris, bronce, o imitando distintos tipos de maderas. Se trata de un material más ligero que la madera y es altamente resistente a todo tipo de impactos. No se astilla ni se escama o pela. Incluso, permite que no absorban el agua, ni manchen, son antideslizantes, aíslan de las altas temperaturas generadas en las horas de asoleamiento-es un material termo-reflectivo, por lo que se puede transitar descalzo sin quemarse- y sus colores no se deterioran con las agresiones de la intemperie. Su impermeabilidad al agua lo hace ideal para el entorno de la piscina.

Su instalación es sencilla como la tradicional: puede realizarse a mano o con herramientas eléctricas, acepta clavos, tornillos y/o remaches. Su costo estimado: $ 400 el m2, a lo que debe sumarse el costo de la colocación.

50 centímetros. Medida ideal de la vereda perimetral, la cual demanda una serie de condiciones: ser resistente, de bajo man­tenimiento, antideslizable y atérmica.