"Ya venís en camino al infierno nuestro", la amenaza de los presos al acusado del femicidio de Florencia
Mendoza. En redes sociales, reos que viven en el barrio de la chica de 14 años brutalmente asesinada amenazaron a Pablo Arancibia, el imputado por el crimen de Florencia Romano.
Mendoza no sale de la consternación tras el femicidio ocurrido la semana pasada contra Florencia Romano, una menor de 14 años de edad brutalmente asesinada y luego arrojada a una acequia en la zona de Maipú.
Pablo Arancibia (33) es, por estas horas, uno de los dos imputados por el hecho y su pareja actual, Micaela Méndez (27), también está detenida e incomunicada.
El sujeto continúa detenido al ser puesto en calidad de coautor del femicidio de la adolescente oriunda de Guaymallén. La fiscal Claudia Ríos entiende que entre Arancibia y Méndez, y en un contexto de violencia de género, asesinaron a Florencia.
En las redes sociales, y más allá del repudio generalizado expresado por los mendocinos, algunos reclusos ya le dejaron mensajes amenazantes a Arancibia, teniendo en cuenta la saña con la que acabó con la vida de la menor de 14 años.
Uno de los posteos en Facebook se hizo viral luego de su publicación en un grupo del barrio Escorihuela, donde residía la menor asesinada y lugar donde todavía reina la consternación por lo ocurrido en los últimos días.

“Ya venís en camino al infierno nuestro. Te esperamos en la cárcel los pibes del barrio Escorihuela”, se lee la publicación escrita en Facebook.
“Malparido, vamos a agravar tu infierno, tus gritos, hasta que te mueras. Te violaste a la amiga de mi hija”, manifestó el hombre.
Un femicida con antecedentes
“Elegante, seductor, fachero, carismático, exitoso, adinerado... Así es Bratt Pitt (sic). Yo soy Pablito”. Así se presentaba Pablo Arancibia en uno de sus perfiles de Facebook, junto a un auto de alta gama.
Al parecer era una práctica habitual en él buscar menores de edad en las redes sociales, particularmente en Instagram, donde las hostigaba a través de mensajes privados.
Arancibia tiene dos antecedentes judiciales, que datan de 2011 y 2014. El primero se originó cuando una adolescente de 15 años, que entonces era su novia, lo denunció por amenazas. Él tenía 23 años y había amenazado a la chica con asesinar a su madre y a quien cuestionara la relación.
La otra imputación llegó tres años después, luego de que agrediera a su novia -una joven de 25 años- y la tuviera cautiva durante tres días en la casa que compartían en Maipú. Fue imputado por privación ilegítima de la libertad.
*Nota original publicada por Los Andes

