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Ya hay cinco apresados por los abusos a los chicos

El Gobierno mendocino intervino el colegio donde ocurrieron las supuestas violaciones a los niños sordomudos. Afirman que hay 20 víctimas. Pidieron que los otros sacerdotes no se acercaran a los alumnos.

30 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Agencias DyN y Télam
Ya hay cinco apresados  por los abusos a los chicos
Inquietud, bronca y reclamo. Padres y madres de alumnos del Instituto Antonio Próvolo, ayer a la mañana, en espera de respuestas por parte de las autoridades. Mientras tanto, la investigación avanza. (Télam)
  • Continúan las declaraciones de los niños mediante Cámara Gesell.
  • La Dirección General de Escuelas (DGE) intervino el colegio.
  • Padres de alumnos reclamaron respuestas por parte de las autoridades.

Mendoza. El Gobierno de esta provincia intervino ayer el Instituto Antonio Próvolo tras las denuncias contra sacerdotes por abusos sexuales perpetrados a más de 20 niños hipoacúsicos y pidió a la Justicia que ningún miembro de la congregación tenga contacto con los alumnos. Mientras que unos 50 padres de alumnos reclamaron a viva voz, antes de mantener una reunión con las autoridades del complejo, que los sacerdotes no se acerquen más a los chicos.En tanto, el fiscal Fabricio Sidoti, a cargo de la investigación, confirmó que un joven que se desempeñaba como jardinero fue demorado y se suma a los dos sacerdotes y a otros dos empleados de la institución detenidos entre el viernes y el lunes. Los detenidos por el caso son los sacerdotes Nicolás Corradi (82 años), con denuncias por hechos similares perpetrados hace 30 años en una casa de la congregación en la ciudad italiana Verona, y Horacio Corbacho (55), un monaguillo y otros dos empleados del instituto con discapacidad.Los cinco están imputados por los delitos de "abuso sexual agravado por la guarda y la convivencia preexistente con menores, en concurso real con corrupción de menores". El fiscal Sidoti informó que "hay un quinto demorado y hace también trabajos administrativos y de limpieza" en el instituto de la localidad mendocina de Luján de Cuyo. "Surge de algunas declaraciones que puede ser autor de algunos hechos, entonces lo tenemos demorado para ver si ha participado o no", dijo en declaraciones a radio Mitre de Mendoza. "Es otro muchacho sordo que trabaja también ahí desde hace mucho tiempo y también hay una sindicación en unas declaraciones, pero eso todavía lo tenemos que confirmar, está demorado en la comisaría", agregó.

Testimonios y denuncias

El funcionario judicial dijo que ayer continuaron con las declaraciones testimoniales de alumnos del instituto, la mayoría mediante Cámara Gesell por ser menores de edad, y también de exalumnos y padres que se acercaron anoche a denunciar que sus hijos tenían “síntomas de abuso”.

El fiscal Sidoti dijo, además, que decidió que el sacerdote Corradi continúe preso hasta que su defensa solicite el beneficio de la prisión domiciliaria, por tener más de 70 años.

Por su parte, la Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza intervino el colegio para niños con problemas de audición y solicitó a la Justicia la “prohibición de acercamiento de todos los integrantes de la orden religiosa del instituto y la suspensión del servicio de albergue”.

“Ningún integrante de la orden religiosa podrá acercarse a los niños ni a sus familias, hemos solicitado una orden de restricción de acercamiento”, dijo en rueda de prensa el director de Asuntos Jurídicos de la DGE, Francisco Fernández.

El funcionario afirmó que se instruyó también un sumario administrativo a la congregación religiosa propietaria del establecimiento de educación especial.

Por su parte, Mónica Coronado, subsecretaria de Gestión Educativa, dijo que siguen de cerca la investigación judicial y advirtió que las sanciones contra el Instituto Antonio Próvolo pueden ser “muy severas”.

Desde el gremio de los docentes privados solicitaron protección para los maestros y profesores.

Los dos sacerdotes, a una cárcel común. Los dos sacerdotes detenidos fueron alojados en la penitenciaria de Boulogne Sur Mer. Cuentan con cuidados especiales, lejos de los pabellones de reclusos comunes.